Encontré Mi Corazón en San Francisco

(I found my heart in San Francisco)

Libro 1: Despertares

(Awakenings)

Por: S X Meagher

Traducción: Saphic Nebulae

Descargos: No se necesitan, pues es una historia Uber. Los personajes de esta historia vienen de mi imaginación y pertenecen a la autora. Pero si alguien en el Departamento Legal de MCA/Universal busca similaridades entre esta historia y cierto progama sindicado, que se sienta seguro de que esta publicación no resultará en ninguna ganancia monetaria. Sin embarto, si alguien quisiera ofrecerme un adelanto sludable, por favor, desconsideren el descargo.

Sexo/Amor: Nunca hice ni nunca haré descargos sobre el amor o el sexo. Los aprecio en demasía, pero si ustedes no, busquen en otro lado. Debería mencionar que la obra incluye algunas descripciones gráficas de sexo entre miembros de sexos opuestos pero mis personajes rápidamente recuperan su sentido y abndonan sus intentos de ser heterosexuales.

Malas palabras: Mis personajes maldicen ocacionalmente como si tuvieran el síndrome de Tourette. He intentado hacerlas sonar como verdaderos seres humanos y a veces, una tiene que decir "qué m----a", y usan los nombres reales para todos los órganos del cuerpo, incluídas las partes privadas.

Historia Continuada/Advertencia de Serie: Esta es la primera historia de una laaaarga serie. Publicaré un libro nuevo cada tantos meses hasta que se me terminen las ideas o mi novia confisque mi laptop. Voy a nombrar los libros sequencialmente según las letras del alfabeto. Si se les ocurre un buen nombre para una historia que comience con Z, por favor, háganmelo saber. (No hay apuro. No estoy ni cerca de ese punto).

Comentarios: Disfruto tener noticias de la gente que disfrutó la historias. Si tienen un comentrio o un pregunta déjenmelo saber, por favor. Los comentarios específicos son enormemente apreciados. Si un personje o una escena en particuar funcionó o no para ustedes, déjamelo saber. Incluso podría matar a alguien si me lo piden en una forma realmente buena. Pueden escribirme a: sx_meagher@mindspring.com

Agradecimientos: Primero para mi mante/lectora de prueba/editora/publicista Carrie. Sin su apoyo, elogios entusiastas y paciencia infinita este libro nunca hubiera existido, y tal vez, yo tampoco.

La plétora de tanlentosas escriboras del Xenaverso me inspiró para crear este trabajo. He leído cientas de historias, pero las siguientes escritoras han sido particularmente inspiradoras. Si no han leído sus trabajos, dejen mi historia y lean primero las de ellas. Yo todavía estaré aquí cuando regresen… lo prometo.

NeNe Adams; Sharon Bowers; Vivian Darkbloom; DJWP; Melissa Good; L.N. James; Journs; Katrina;L J Maas; B.L. Miller; Tonya Muir; C. Paradee; Penumbra; Della Street y SwordnQuill.

 

Capítulo 1

Tomó la primera camisa que capturaron sus ojos. Se la puso sobre la playera que llevaba puesta muy casualmente. La pequeña rubia dueña de la tienda notó que ni se miró al espejo para determinar si estaba satisfecha con su conjunto. Pareciera que tenia un espejo interno para poder medir su apariencia. Se paró por un momento o dos hasta que una mirada agradable se dibujo en su rostro. La dueña de la tienda cruzó una mirada con ella al acercarse hacia la hermosa clienta.

—¿Hay algo en lo que la pueda ayudar? —preguntó, esperando poder entablar una conversación con esa mujer al menos.

— Si creo que me gusta esta blusa, —indicó, pasando sus manos fuertes por su torso —. ¿Piensas que se me ve bien?— preguntó con un destello en sus claros ojos azules.

—Definitivamente se te ve bien, pero, cualquier cosa que yo vendo se te vería bien. —La mujer rubia respondió, admirando abiertamente a la escultural mujer.

—Ese fue el piropo mas lindo que he recibido en todo el día— dijo lentamente a la vez que una sonrisa se colgaba en sus labios.

—Solo son las 11:00 AM— respondió juguetona. —Te apuesto que tendrás mas de los que puedas manejar para esta noche.

"Wow, si que quiere jugar. Bueno pues estoy lista para el juego veremos hasta donde llega."

—¿Te gustaría pasar parte del día conmigo para ayudarme a espantar a todos los clientes que me arrojen piropos en mi camino?— preguntó con una sonrisa depredadora.

— Lo haría, —la dueña dijo titubeando, al mirar por la tienda, —pero no tengo ayuda hoy, y tengo abierto hasta las 9 esta noche.

—Mmm, pues eso si es tarde—, la clienta de cabello oscuro acordó negativamente cabeceando con arrepentimiento. Sus cejas perfectamente formadas se juntaron por un momento y luego su rostro se distendió en una sonrisa astuta. —¿Como haras para tomar el almuerzo o un descanso—? preguntó fácilmente.

—Cuando el negocio esta lento solo cierro por un rato—. Se sonrojó un poco cuando las implicaciones de esta idea y la sonrisa de suficiencia de su perseguidora le impacto.

—No he visto a ninguna otra alma entrar desde que estoy aqui—, la mujer morena dijo con sus ojos clavados en los ojos verdes.

—No estoy segura que hubiera notado si alguien entrara—, respondió ella, sintiéndose un poco débil de las rodillas. Estaba sorprendida por su obvio coqueteo con esta mujer. Esto no era algo que ella generalmente hiciera, pero algo de esta mujer la llamaba y era incapaz de controlar las respuestas que salían de su boca o de su cuerpo.

—¿Si te tomaras un descanso para mordisquear algo a donde irías?— los ojos azules se oscurecieron con deseo.

Su boca seca respondió con voz estrangulada, —Yo tengo una pequeña oficina con un sofá atrás de la tienda—, sintió su mano apuntar débilmente a una puerta al fondo del edificio.

—Ahora regreso—, comento la desconocida, quien con confiadas zancadas se dirigió al frente de la tienda. . Miro la puerta y vio un letrero que parecía un reloj que decía "Regresare en" con manos azules. Movió las manos hacia medio día, volteo el letrero y le paso la cerradura a la puerta. Regreso al lado de la pequeña mujer antes de que la dueña pudiera dar un paso. La mujer morena gentilmente toma la mano más pequeña en la suya más grande y la guió hacia la oficina.

En menos de un latido de corazón, se encontró tendida sobre un viejo y oscuro sofá de piel, respondiendo con ferocidad a las caricias de su hermosa clienta. La intensidad de su tacto y el aura poderosa que irradiaba esta mujer eran sinceramente irresistibles. Se sentía completamente incapaz de ralentizar el ritmo o siquiera de ordenar sus pensamientos. Ella sabia que lo que hacia no era normal, pero no tenía ningún deseo de parar el asalto a sus sentidos. Había un fuego en esta mujer y ella necesitaba quemarse es ese incendio.

Sintió que su ropa era removida suavemente, primero su camisa de un rojo oscuro de corte francés, y luego su falda corta y negra. Las prendas fueron casualmente tiradas en el piso. Ella se estremeció al sentir la frescura de su piel contra ese cuerpo desnudo. Las manos fuertes se movieron sobre su cuerpo rozando sus pechos a través del brassiere de encaje. Lentamente bajaron sobre sus caderas ondulantes para acariciar sus curvas sobre sus panties sedosas. Finalmente, esas manos prácticas quitaron también esas barreras exponiéndola a esos feroces ojos azules y a sus labios cálidos y húmedos.

Esos labios descendieron sobre ella como un fuego abrasador que acrecentaron enormemente su deseo. Necesitaba más contacto. Envolvió sus dedos en los mechones de ónix y apoyó los labios de la mujer contra sus pechos arqueándose en la sensación. De mala gana soltó sus cabellos al sentir a la cabeza resbalando hacia su abdomen. Alzó sus piernas y las deslizó sobre los fuertes hombros que, por un momento, se detuvieron sobre ella. Miró suplicante a los ojos, claros y azules, y emitió las únicas palabras que podían salir de sus labios —por favor—. Encontró una amplia sonrisa y una mirada de silencioso placer de las hermosas orbes. La cabeza oscura se sumergió en su pasión, que corría como lava ardiente por su intensidad, y la probó. Ella jadeó e intentó vocalizar su placer pero fue incapaz de pronunciar más que un gruñido bajo. Ese sonido torturado se unió a otro, todavía más bajo, que se parecía al murmullo de una pantera contenta con su presa.

Empujo las caderas hacia la boca que la cubría, mirando con ojos medio cerrados mientras la cabeza oscura se movía lentamente entre sus piernas. Largos momentos dichosos pasaron mientras se dejaba ser consumida. Pero después de muy poco tiempo sintió como se ponía rígida por un segundo al estar en la cumbre. Un beso firme, mojado y dejo caerse al otro lado, completamente incapaz de esperar un momento más. Gruño de placer al tomar la cabeza oscura y presionándola contra sí firmemente. Finalmente sintió la boca lentamente detenerse. Descanso por un momento y luego sintió besos delicados limpiando los rasgos de su pasión. Sus piernas se relajaron y por fin pudo hablar. —Eso fue maravilloso—dijo lánguidamente a la cabeza oscura todavía entre sus piernas. La cabeza se inclino y reposo sobre su abdomen, sonriente con ojos brillantes.

—Parece que te gusto bastante— respondió con una risita esos ojos azules y hermosos parecían bailar.

—Deja regresarte el favor— la pequeña mujer respondió con voz ronca al extender la mano para desabrochar la camisa nueva.

—Quisiera que tuviéramos tiempo, pero ya casi es medio día— la mujer morena respondió con arrepentimiento. Recuerda que te prometí solo entretener por un pequeño mordisco.

—Hay muchas otras tiendas de ropa por la Avenida Telegraph—, la mujer rubia respondió con pereza aún bajo el sopor de encuentro..

—Si, pero ninguna de las otras darán el gran servicio a sus clientes que tu ofreces—. la mujer morena bromeo. Quien se levantaba del piso y enderezándose la ropa, mientras le respondía.

—¿En serio ya te vas?—, la pequeña mujer pregunto con gran sorpresa. —Pero...tu no...Y yo quiero darte placer también— suplico.

—Ya lo haz hecho— respondieron los ojos azules sonrientes. —Me alegra que decidiera comprar esta camisa, pero—ella indica la camisa arrugada y con marcas húmedas sobre el cuello. —el...diseño tal vez no le guste a muchos de tus clientes. —respondió con una sonrisa chueca que ilumino su rostro. —Aunque pienso que se convertirá en una de mis favoritas— agrego con destellos en sus ojos azules claro. —que me recuerda, ¿cuanto te debo?

—Yo debería de estar pagándote a ti por este pequeño almuerzo—dijo con timidez. —Por favor considéralo como un pequeño regalo de agradecimiento.

—bien, pero para la próxima tratare de no dañar la mercancía antes de pagar por ella— dijo con otro destello.

—¿Habrá otra ocasión? — pregunto la rubia tentativamente.

Se encontró con una mirada de soslayo, —Cuenta con ello. — Entonces la mujer alta volteó y camino hacia la salida, dando una ultima sonrisa radiante al detenerse en la puerta, y se fue.

La pequeña mujer se enderezo la ropa y se hizo lo mas presentable que podía. Floto vagamente de su oficina y camino tras el mostrador. Encima de la superficie de vidrio se encontró dos billetes de $20 dólares y una nota que leia, —Gracias por el mordisco. Me haz alegrado el día.

* * * * * * * * * * * *

"Espero que no haya cometido un error en tomar esta clase. Solo temo lucir como un fríjol en el arroz. Y ¿qué debería de usar? No quiero verme demasiado heterosexual...mmm.

—Ohhhhh, eso se siente bien corazoncito,— Jamie murmuró al oído de Jack. Pero en cuanto salieron las palabras de su boca se arrepintió. En su defensa, si algo podía hacer muy bien Jack, eso era seguir instrucciones. Desgraciadamente, lo tomaba demasiado serio. Él razonaba que si algo se sentía bien, él debería de continuar haciéndolo hasta que su cuerpo lo forzara a detenerse..

—Eso es demasiado Jack. — Jamie trato de no oírse demasiado dura. Suspiro profundamente y reflexiono que estaba segurísima de que no tenía instrucciones impresas sobre su estomago, pero Jack actuaba como si estuviera siguiendo un guión. Era gentil y dulce y muy atento. Pero no tenía nada de espontaneidad—no intuía como darle placer.

El regreso a su rutina normal y Jamie volvió a su meditación. "Siempre podré abandonar la maldita clase si me siento incomoda. No es gran cosa".

Jack estaba cerca y murmuro palabras de amor en su oído para apresurar el orgasmo. Le encantaban sus oídos estaban perfectamente formados y estaban cubiertos de un vello rubio y fino. Cuando estaba excitado se ruborizaban de un color que Jamie encontraba irresistible.

El tiro su cabeza hacia atrás mientras sus ojos se empañaron desorientados. Se vino dentro de ella mientras ella le acariciaba la espalda murmurándole a su oído sonrosado. Después de unos momentos en que su respiración regreso a la normalidad la miro con sus ojos azules y preocupados —¿No llegaste verdad?

—Esta bien cariño, me lo puedes dar dos veces mañana, — dijo con una dulce sonrisa. —Te vez tan cansado amor, pon tu cabeza aquí —, dijo ella palmeando su pecho. Se miraba como que si quisiera debatirlo, pero ella estaba frotándole la espalda y rápidamente perdió el interés de insistir. Reclino su rubia cabeza sobre el pecho quedándose dormido al instante.

Miro su cara atractiva y bronceada con ojos de amor. "Tengo tanta suerte de tenerlo" pensó ella. "El trata tan duro de darle gusto. No hay muchos hombres que se preocuparían por intentar complacerme. Solo desearía que pudiera explicarle como me gusta que me toquen. Tiernamente corrió su dedos por el cabello húmedo cubriendo su frente. "Desearía poder relajarme sobre todo esto". Meditó ella. "Solo tengo 20 años y dicen que casi todas las mujeres no llegan a su cumbre sexual hasta llegar a los 40" Jack se acomodo mejor acurrucando su cabeza entre su cuello. "Bien eso me ayudo mucho, refunfuña—Me tendré que esperar 20 anos para sentirme caliente.

Jack acababa de cumplir 24 la semana pasada, el mismo día que había regresado a Stanford para su 3er año de Derecho. Su relación había llegado hasta esta etapa de intimidad hacía poco. Las amistades de Jamie la embromaban y le decían la ultima virgen atractiva de California desde los últimos cuatro años. Pero cuando Jamie se decidía por algo, era difícil hacerla cambiar de opinión. Había decidido cuando tenia 15 que no tendría sexo con un hombre que no quisiera.

Firmemente se aferró a esto, aunque sus hormonas estaban en alerta. La sorprendió y tomo a sus amistades de asombro que un tipo como Jack continuará saliendo con ella después de 2 años. Pero Jack, como Jamie, sabia que quería y se sacrificaría para obtenerlo. Él estaba muy alegre cuando por fin cedió a principios de verano y habían consumado su amor. Habían pasado mucho tiempo juntos durantes los últimos 3 meses pero Jamie continuaba viviendo con sus padres para evitar preguntas sobre su relación. Había sido muy duro para Jack solo poder verla unas horas al día, pero se aguanto la inconveniencia como lo hizo con muchas otras cosas.

Ambos estaban esperando el comienzo del semestre en Berkeley durante el otoño como modo de tener mas tiempo juntos. Habían hecho planes para que ella fuera a Palo Alto cada viernes y pasar el fin de semana, Jamie tenia esperanzas de que este tiempo juntos le daría una indicación de cómo seria la vida de casados.

Mientras acurrucaba la cabeza de Jack sobre su pecho reflexionaba sobre los últimos 2 años de su relación. Cuando recién se conocieron Jamie acababa de graduarse de Los Oakes, una academia privada en la península. Contra la objeciones de sus padres iba atender la Universidad de California en Berkeley. Ambos de sus padres fueron alumnos de Stanford y tenían muchos deseos de que su única hija atendiera su universidad. Pero Jamie quería otro lado de la zona. Sabía que Stanford sería como continuar en la preparatoria. La misma clase de chicos ricos e inteligentes. El mismo tipo de fiestas, aunque ahora en una casa de fraternidad. Quería ver el lado mas común, mas vibrante de la gente que la aislada Hillsborough en donde había vivido siempre.

A Jamie le gusto Jack desde un principio. El trabajaba como socio practicante en la firma de su padre iniciando su primer año en la facultad de derecho. Todavía recordaba la noche en que su padre lo trajo a casa para la cena. Vio al joven alto y fornido y sabia que sus ojos brillantes mandaban un mensaje muy claro. Durante la cena el respondió con igual interés y para el próximo fin de semana salieron en su primer cita. El era alto y atlético con hombros anchos y cuerpo delgado de corredor. Tenia una cara fuerte con un bronceado permanente. Sus ojos azules rodados de pestañas rubias pálidas. Su cabello grueso y lacio, de color rubio cenizo que se aclaraba en el verano. Lo usaba partido de un lado y corto por atrás. Normalmente llevaba un mechón colgando casi a los ojos. Le daba aire de niño dulce que a Jamie le gustó desde un principio.

Él era diferente a todos los chicos que había conocido en la preparatoria, una diferencia muy bienvenida. Era maduro, seguro y muy interesado en ella. En total contraste con sus pretendientes de la preparatoria quienes solo estaban interesados en ella para tener sexo. El en cambio deseaba construir una relación.

Al mirar Jack dormir entre sus brazos sintió una fuente de feroz emoción crecer dentro de ella. Tratare de ser lo que necesitas, Jack. Pero necesito que seas paciente conmigo mientras trato de comprender algunas cosas.

El domingo amaneció brillante y claro. Jaime se levanto temprano, como era su costumbre. Cuando Jack entró a la pequeña cocina ella estaba sentada en la encimera tomando un café latté grande y leyendo el "Times" de Nueva Cork.

—Hola, dormilón. —lo embromo al encontrarse con sus ojos.

—Uau, no me había dado cuenta que cansado estaba, —dijo tímidamente—. ¡Son pasadas de las ocho! Nunca duermo tan tarde. —Se arrimo hasta ella quien abrió los brazos y lo envolvió en un fuerte abrazo—, Tal vez la poción para dormir de la Dra. Jaime era demasiado fuerte para ti —.Murmuro.

Le dirigió una sonrisa al responder—,Eso me recuerda, necesito darte una doble dosis de esa poción hoy.

—Esta bien Dr., pero en este momento quisiera vestirte, no desvestirte. Recuerda que prometiste que iríamos a misa hoy.

—Ah si, —dijo al recordar el plan—. Déjame darme una ducha rápida y nos podemos ir. ¿Querías llegar al servicio de las nueve o las once?

—Pensé que al de las nueve y luego tal vez podríamos jugar una ronda con papi si esta disponible, —dijo ella.

—Me parece bien, cariño, —dijo sobre su hombro al dirigirse al baño—. ¿Por que no le echas un fonazo?

El día estaba empezando muy bien. Su papá encantado acepto jugar golf, pero como su mamá había recién regresado de su larga vacación de un mes de visita con su familia en Newport quería ir también y almorzar antes del juego. Dios mío, no puedo creer que se me olvido por completo que había regresado hace más de una semana, Jamie pensó. Le debería haber hablado el día que regreso.

* * * * * * * * * * * *

Se acomodaron en un banco al frente de la pequeña iglesia Episcopal a las afueras de Nob Hill. Cuando empezó el coro a cantar el himno de entrada dieron media vuelta para mirar la procesión. Los acólitos, el sacristán y el coro desfilaron y Jamie hizo contacto de ojos con un elegante sacerdote de cabello gris. Frunció la nariz un poco y le guiño. El le dedico una sonrisa tierna y le guiño también.

Charles Sloan Evans había sido sacerdote Episcopal casi 40 años. El y su esposa habían criado a un hijo y dos hijas. El mayor siendo el padre de Jamie. Jamie siempre supo de donde su papa había heredado su sentido de humor y su manera de tranquilidad que tenia generalmente. Pero así como quería a su papa, su abuelo era el hombre ideal para Jamie. Era amable, cariñoso, empático y gracioso. Jamie pasaba muchas horas en su despacho simplemente hablando de la vida. El parecía comprenderla de una manera que ella dudaba alguien mas podría. Su abuela había muerto antes de que Jamie naciera, pero su abuelo jamás parecía sentirse solo. Estaba dedicado a su vocación y sinceramente le encantaba ayudar a la gente durante sus momentos pesados. Jamie sabía que su abuelo estaba algo desilusionado con su único hijo. El Reverendo Evans sentía que su hijo no había encontrado su alma gemela verdadera y estaba desconcertado de la falta de tiempo que pasaba con su familia. Sentía que Jim había sido atraído por el dinero y poder que prometía la familia de su esposa. Pero Jim había creado a la nieta más perfecta y por eso estaba eternamente agradecido.

Después de la lectura del evangelio, Reverendo Evans subió al pulpito. Su voz grave y clara infundió de cariño el corazón de Jamie. Muy pocas cosas la alegraban como escuchar a su abuelo impartir su sabiduría a su congregación. Su sermón hablaba de amor, uno de sus temas favoritos. Jamie no se podía imaginar asistiendo una iglesia donde el mensaje era pecado y retribución. Pero aunque su mensaje normalmente era alegre, su abuelo tenía la manera de poder hacer los temas más difíciles edificantes y llenos de esperanza.

El hablo de que el amor era el regalo mas grande que Dios dio al hombre y la señal mas visible de su presencia entre los hombres. Por el amor a otros, los humanos reconocían el regalo de amor de dios y se expresaba en forma tangible. En ninguna otra forma podríamos sentir su amor por nosotros tan completamente. Esta manifestación era un regalo para ser apreciado-no tomarse frívolamente. Por el amoroso emparejamiento de dos personas dios vivía entre ellos.

Jamie estaba pensativa durante todo el servicio. ¿Así es como me siento? Pensó. Tendré esos sentimientos por Jack que reflejan esa experiencia máxima? ¿Es esta la mas alta expresión de mi amor de dios?

Al desfilar fuera de la iglesia, mano en mano, Jack volteó hacia Jamie y dijo, —¿No fue ese un gran sermón?

—Si, —acordó Jamie–. En verdad que me dio algo en que pensar.

—Tu abuelo acaba de expresar exactamente como me siento por ti, Jamie, —dijo con una hermosa sonrisa en su rostro. Jaime sintió su corazón quebrarse al ver la mirada de amor en la cara de Jack.

Ella se pego una sonrisa parecida sobre su propia cara y dijo. —Estoy muy contenta que me dices eso Jack. Se puso de puntillas y con las lagrimas en los ojos le dio un beso casto. El sonrió abiertamente y le dijo, —Somos un par de personas con mucha suerte, Jamie.

—Así es Jack, —asintió con lagrimas en los ojos.

Jack con mucho entusiasmo tomo la mano del Reverendo Evans al salir de la iglesia. Jaime le dio a su abuelo un gran abrazo que fue devuelto con gusto. —Volviste a mandarla fuera del estadio, Abuelito, —le bromeo.

—Bueno cuando tengo una congregación tan atento me inspira para darle fuera del estadio, —él acordó. Después de unos minutos de charla, la pareja se disculpo y se pusieron en camino al Club para el almuerzo.

El Club Olímpico era el escenario de la mayor parte de los domingos de Jamie desde que era chica. Sus papas obedientemente la llevaban a la iglesia y a la escuela dominical pero cuando tenía edad suficiente para manejar ella misma, empezaron a encontrar excusas para la hora religiosa del día. Pero ambos de sus papas les encantaban pasar las tardes en el Club. Su papa jugaba golf mientras su mama charlaba con sus amigas o a veces jugaba tenis. Aunque casi siempre disfrutaban del almuerzo juntos como familia. Mientras se sentaban en su mesa mirando hacia el hoyo dieciocho Jaime los evaluó. Este es el lugar donde estaré en veinte años, pensó. Jack y yo estaremos con nuestros hijos en una mesa igual a esta. Estaremos comiendo la misma comida sobre la misma porcelana. Algunos de los mismos meseros aun estarán. Tendremos la misma conversación sobre los mismos tópicos con los otros miembros sobre nuestros juegos de golf y nuestras familias y nuestras vidas ocupadas. El y yo nos tendremos pero no compartiremos nada mas que los niños. Su verdadero amor será su carrera. ¿Eso es lo que quiero? ¿Pero si no, entonces que quiero?

Fue sacada bruscamente de sus pensamientos por el impecable mesero diciendo. —¿Stra. Jaime, que le gustaría tomar?

—Oh, dispensa Harold, limonada estaría grandioso, gracias.

—Jamie pareces estar a mil millas de aquí esta mañana, —dijo Jack—. ¿Hay algún problema?

—No, claro que no, —respondió ligeramente—. Solo estoy pensando sobre el primer día de escuela mañana. Supongo que estoy algo preocupada.

—¿Tienes tus lápices puntiagudos y tu nueva lonchera de Star Wars? —la embromo.

—Yo tenía preferencia por Barbie Malibú, —le recrimino.

—Estoy seguro que este ano será muy bueno para ti, —la aseguro al apretarle la mano—. Y para nosotros también, —agrego con una sonrisa segura.

* * * * * * * * * * * *

Jamie regreso a la casa que compartía con sus compañeras. Iba por la 101 en su Boxster Porsche amarillo batallando contra el tráfico. ¿Por qué todo ser humano tiene que salir de la cuidad este fin de semana? Reflexionó. Esperaba que su gran amiga Mia estuviera en casa. Le gustaba mucho pasar tiempo con su vieja compañera de la preparatoria. Tal vez ella me pueda ayudar a salir de este desanimo, pensó Jamie. Pero creo que debo de estar segura que es la causa, antes de que pueda salir de el. Se sentía tan---inquieta. Si se sentía inquieta— ¿pero por qué? Sinceramente no sabía. Simplemente se sentía angustiada. Sinceramente pensaba que su compromiso con Jack le sosegaría las emociones. Pensó que una vez que esta parte de su vida estuviera segura, se sentiría más en paz. En realidad, solo había hecho las cosas mas incomodas. Pero no importaba cuanto tiempo pensaba sobre el problema no sabia como rectificarlo. No había nada malo con Jack, de eso estaba segura. Nueve décimas de mujeres en América darían su brazo derecho por estar con un hombre como el, pensó. El problema parecía ser allá. Faltaba algo. Había una sensación de paz que anhelaba que simplemente no lograra evocar cuando estaban juntos. Pero si fuera honesta la sensación de paz no era algo que tenia seguido con Jack o a solas. En fin, solo tengo 20 años. Tal vez sea que debo de estar inquieta, pensó al seguir su camino durante la noche.

* * * * * * * * * * * *

Cuando Jamie anuncio su decisión de atender Berkeley sus padres de mala gana aceptaron, con la condición de que no podría vivir en los dormitorios. La querían en un ambiente más parecido a lo de un hogar y fueron apoyadas en esta búsqueda por algunas de los compañeras de Jamie. Mia Christopher era la hija de Adam y Anna Lisa Christopher. Adam era socio en otro prestigioso buffet de San Francisco y un compañero y ex alumno de Stanford como el papá de Jamie, Jim. Anna Lisa era una de las aguerridas familias de primera generación Americana que provenían de Italia, pero la madre de Jamie, Catherine pertenecía a una vieja y adinerada línea WASP (nota: White Anglo-Saxon Protestant). Las mujeres se llevaban bastante bien pero eran demasiado diferentes para sentirse cómodas una con la otra.

Otra compañera de la preparatoria, Cassie Martín también se inscribió en Cal (nota: Cal. – La Universidad de California). La situación con Cassie era todo lo opuesto de Mia. La mamá de Jamie y de Cassie, Laura eran muy amigas, pero sus esposos jamás se habían llevado muy bien. Igualmente Jamie le gustaba Cassie bastante pero no tanto para poder sentirse cercana de Cassie, y jamás podría confiar completamente en ella. Pero la amistad cercana de sus madres forzó a las chicas a que se juntaran seguido y Jamie no sentía que valía la pena pelear contra la situación en aquel entonces y trataba sacar lo mejor de la misma.

Los 3 pares de padres acordaron que si las chicas estarían asistiendo a Cal seria mejor si vivieran juntas en una casa apropiada. Las 3 madres se unieron y arrasaron cual Tsunami Berkeley en busca de casa. Entrevistaron corredores de bienes raíces y encontraron una casa aceptable a unos pasos de distancia de la universidad. Era una casa estilo craftsman construida a principios de los 20’s. Originalmente tenía 3 habitaciones y un baño pero durante varios años de adiciones había mejorado el plan original para crear cuartos más amplios y otro baño y medio. Todas las habitaciones y dos baños quedaban en el segundo piso. El primer piso consistía de una gran cocina aireada con un baño de visitas y una puerta hacia un jardín pequeño y sombrío, un comedor formal, sala amplia y una biblioteca con panel de roble. La casa era verdaderamente hermosa con su amplio porche al frente, con ventanas de vidrio aplomado y hermosa moldura restaurada de secoya por todos lados. Jamie se enamoro de la casa en cuanto la vio, que fue de gran suerte porque ni ella o sus amigas fueron consultadas durante la decisión. Catherine Evans hizo la compra actual de la casa como ella podía hacer una compra de esa magnitud sin notar la diferencia a su cuenta bancaria. Las otras pagaron el arrendamiento apropiado y todas compartían los gastos de los servicios.

Las madres de las chicas habían amueblado la casa atractivamente, aunque no fuera en un estilo lujoso. La madre de Jamie había comprado todo lo de la cocina como las otras chicas no tenían el menor interés en cocinar. Jamie puso todas las horas de haber observado la cocinera de la familia, Marta, a buen uso en cocinar para si misma y cualquier persona que estuviera dispuesta a hacer la limpieza después.

Se llevaron muy bien durante su primer año. Pero durante el verano Cassie y Mia se consiguieron novios. El nuevo amor de Mia, Jason iba a UCLA, pero el novio de Cassie, Chris atendía Cal. Esto cambio la dinámica entre ambas, desestabilizando el balance que habían creado. Mientras en realidad no discutían, Jamie y Mia empezaron a distanciarse mas de Cassie y pasaban menos tiempo juntas. Aunque Jack solo estaba a unos minutos por la autopista en Stanford el acto de que Jamie casi no lo veía entre semana dejaba que Jamie y Mia pasaron tiempo juntas. Jamie siempre se había llevado bien con Mia, pero durante el año pasado se habían acercado mucho mas. Ninguna de ella tenía hermana y había empezado a compartir los secretos íntimos de sus vidas, creando un lazo profundo.

Al llegar a la casa miro que el carro de Mia estaba ahi. Tomo un gran suspiro de alivio cuando vio que el caro de Cassie estaba ausente. De cierto modo era una necedad tener 3 carros en Berkeley. No manejaban a la escuela ni los usaban regularmente, pero si solían ser útiles para manejar a la península para la visita ocasional a casa.

—¿Oye Mia, estas aquí—? Jamie llamo con esperanzas.

—Si, estoy arriba—, respondió.

—¿No quieres nada de la cocina—? Jamie le grito desde abajo.

—Si, trae me cualquier cosa de dieta— Mia grito a su vez.

Después de parar brevemente en la cocina Jamie jalando su bolso de noche y dos Sprite de dieta subió la escalera de roble. Mia estaba acostada sobre su cama, su cuarto desordenado como siempre. Distraídamente veía la tele con un CD tocando en el fondo. Se paro en la entrada observando a su amiga por un momento, mirando su rostro querúbico y casi siempre alegre ahora tenia una mueca aburrida. —¿No podías decidir—? Jamie pregunto, señalando la tele y el toca CD en secuencia.

—Estoy aburrida—, Mia se quejó sacudiendo su cabello castaño rizado y medio largo —Estoy tan contenta que hayas regresado temprano James—, le dijo, sus ojos cafés brillando hacia su amiga. Jamie sonrió al oír el apodo que Mia le había dado durante la preparatoria. Mia se estiro lentamente, estrechando su cuerpo a su altura de 1.64 m. El cuerpo de su amiga parecía mucho al de ella en tipo y peso. Las dos mujeres eran bastante delgadas, a veces demasiado, pero tenían una firmeza atlética escondida de bajo que apenas había sido descubierto.

—Yo también estoy contenta de haber regresado, te extrañe amiga.

—¿Sí? ¿Por qué?— Mia pregunto sospechosamente. —¿Qué la pareja perfecta se peleó?

—No, claro que no. Ya sabes que no peleamos. Solo quería pasar tiempo contigo y charlar entre chicas.— admitió Jamie un poco avergonzada.

— ¿Qué pasa James? Pareces un poco deprimida —concedió.

—No lo sé Mia. Ese es el problema. Me siento inquieta, como que si quisiera que algo sucediera, pero no sé que.

— ¿Han estado las cosas entre las sabanas mejor con el viejo Jack? —preguntó Mia con una sonrisa diabólica.

—Mia, no fastidies. —dijo Jamie con voz irritada. Sabia que no debería de molestarse con Mia, pero estaba un poco insatisfecha con su vida sexual y no le gustaba hablar sobre ello. Jamás hubiera mencionado el tema con Mia pero su amiga había sido sexualmente activa desde los 16 y era muy abierta y desparpajada sobre el tema. Esto normalmente relajaba a Jamie los suficiente como para hablar de ello, algo que hacían más y más seguido últimamente.

— Oye James, no quise ofenderte. ¿Estas bien? —Le preguntó con sinceridad en su voz.

—Si, perdóname Mia. Las cosas no han mejorado y estoy empezando a sentirme frustrada, —por fin admitió.

—Sabes, Jamie no llegue a disfrutar del sexo hasta después de 3 años. Y solo ha sido desde que estoy con Jason que he disfrutado realmente de él.

— ¿En serio? —preguntó Jamie asombrada.

—Pues, —admitió con una sacudida de cabeza. —Había partes que siempre me gustaban pero en realidad no me gusto el coito hasta conocer a Jason.

—Pero es eso lo que me frustra Mia. Antes de que tuviéramos sexo todo era tan bueno con Jack. Nos besábamos, nos tocábamos por horas. Me sentía muy cerca de él. A veces me iba a casa y me sentía como que si estuviera ardiendo. Pero desde que empezamos, pues, ya sabes, se siente tan mecánico.

—James no me gusta desilusionarte pero estas pasando por una etapa por la que toda mujer pasa cuando cambias de tentar a un hombre a hacerlo en realidad, —se rió.

—No entiendo a lo que te refieres.

—Cuando un hombre no puede hacer de las suyas, se la pasa haciendo lo que él piensa tu quieres. Para la mayoría de las mujeres eso implica besar y tomarse de la mano y acariciarse cada uno. Sigue haciendo eso hasta que tú te haces a la idea de que "Este hombre si sabrá hacerme el amor". Por fin te rindes y él tiene todas las cartas. Por fin puede hacer lo que él quiere y ¡es la hora de pagar, nena! Con el menos preludio posible, revisa sí estas húmeda y listo al evento principal.

Jamie la mira con asombro total pintando en su expresión.

—Esa mirada en tu cara me indica que le di al pené en la cabeza —embromó Mía.

—¿Pero Mia, por qué a las mujeres les gustaría hacer el amor si sólo se trata de eso?— gritó Jamie frustrada.

—Bueno, amiga mía no es eso lo único. Si encuentras un hombre que le guste realmente hacer el amor y no únicamente clavarse, será eso y mucho más, —dijo animosa.

—Pero Mia, Jack trata muy duro. Se molesta mucho si no tengo un orgasmo. Me ataca como si yo fuera un resumen legal. Él piensa que si trata con más sabiduría y más duro será magnifico. He tratado de que se relaje. Hasta he considerado fingir el orgasmo pero él me vigila tan atentamente que sé que se daría cuenta y eso sólo lo lastimaría.

—¿Y has tratado de darle la mano por decir? — le preguntó Mia juguetona.

—Si. —se ruborizó Jamie al contestar —. Pero parece que en ese sentido el lo toma como una falla de su parte. Le he tratado de decir que solo estoy intentando ayudarle un poco, pero no vale la pena al ver la expresión dolorida de su cara.

—Lo siento por ti, dulzura, —se lamentó Mia—. He tenido más sexo malo de lo que te puedo contar, pero debe de ser más difícil cuando se trata del hombre a quien amas.

—Eso es lo que me asusta, Mia. Que me tenga que pasar el resto de mi vida con Jack. Si no nos gusta y satisface el sexo ahora, no hay razón para pensar que será mejor en el futuro. Honestamente Mia a veces pienso que seria mejor que el solo quisiera ir a la cama y no hacer nada. —dijo con cierta desazón —. ¿Digo, no deberíamos estar rasgándonos la ropa en esta etapa de la relación?

—Pues, yo pienso que si, juzgando por mi experiencia limitada de hacerlo con hombres a quienes ame, — acordó ella —Pero no te preocupes tanto James. Tienes una relación magnifica y Jack es un hombre fantástico. Tal vez él tenga razón y entre mas duro trabaje en ello todo se arreglara, —dijo animosa.

—Sí, seguro estas en lo correcto. —acordó Jamie. —Es decir, sólo lo hemos estado haciendo por 3 meses. Tal vez sólo sea que nos tengamos que conocer un poco más. Gracias por hablar de esto conmigo Mia. Tú eras a la única en quien confió para hablar acerca de esto.

—De nada dulzura. Espero que me puedas decir lo que sea.

Al prepararse para la cama Jamie pensó sobre lo que Mia le había dicho. "Pues tengo el resto de mi vida para solucionar esto; Supongo que no hay tanta prisa. Mia tiene razón. No hay ninguna razón de pensar que esto no se resolverá al final. Digo, tengo el resto de mi vida para hacer algo de progresos en esto."

* * * * * * * * * * * *

Mientras los estudiantes se acomodaban ruidosamente, la Profesora Linda Levy analizó los rostros. "No esta mal", pensó ella. "A l menos hay 3 hombres. "

— ¿Me dan su atención por favor? — 20 rostros expectativos la voltearon a ver. —Bienvenidos a Psicología 197-La Psicología de la Experiencia Lesbica. Mi nombre es Linda Levy. Me gustaría aclarar algunas cosas antes de que les dé la información general sobre la clase. Si tenemos tiempo quisiera que cada uno de Uds. se presente. Pero les advierto, que esta clase es muy interactiva. ¡Si están buscando un lugar sereno donde pueden dormir en los asientos de atrás por 3 horas a la semana, se han equivocado de lugar!

Jamie mira a la profesora atentamente. Es una mujer pequeña, como de la estatura de ella misma, 1.64 cm. más o menos. De constitución atlética y delgada, traía un par de pantalones casuales y una blusa de seda de tonos tostados y marrón. Tenía una cálida sonrisa y un vivaz brillo en los ojos. Su cabello ondulado que le llegaba a la barbilla estaba partido a un lado, y tenia algo de gris. Jamie adivino que tendría mas o menos 40 años pero debía admitir que no era muy buena para calcular edades.

Linda camino de fila en fila pasando tarjetas de 7 x 12 cm. —Me gustaría que me dieran algo de información personal en estas tarjetas—pidió. Se oyeron algunas risitas de varias mujeres—. No es necesario darme esa clase de información, sólo si piensan que será pertinente —les respondió con una risa propia —. Supongo que deberíamos empezar de inmediato, — dijo ella al sentarse sobre la orilla de un enorme escritorio de madera situado al frente de la clase.

—Soy y siempre he sido una lesbiana practicante, — lo dijo con un resplandor en sus ojos. —Sin embargo, el lesbianismo no es pre-requisito para este curso. Estoy segura de que esto tranquilizara a los hombres, — dijo al señalar a los 3 hombres sentados cerca uno al otro. —Esta clase se trata de las cuestiones psicológicas con que se topan un grupo de gente quienes han sido marginadas por la sociedad. Nosotros intentaremos abordar esa postura con los ojos de estudiantes—no participantes. Esto no es un curso de Como Ser Una Lesbiana. No necesitan declarar su orientación sexual al resto de la clase. Esta clase normalmente resulta ser predominadamente lesbica, pero yo no sólo les doy la bienvenida a heterosexuales, si que realmente los animo a los heteros a que tomen esta clase. Es la gente que no es parte de nuestra clase quien tendrá el mayor impacto para cambiar las percepciones sociales, —dijo con convicción.

Jamie se tranquilizo al escuchar esta explicación. "Creo que me va gustar esto" pensó con gran alegría.

Linda continua —Oh, en las tarjetas quiero que pongan sus nombres, números de teléfono y una idea general de cuando estarían disponibles para hacer proyectos fuera de clase. Quisiera juntar a estudiantes basados sobre la disponibilidad de ustedes, para hacer las cosas más fáciles para todos.

La clase trabajo en las tarjetas unos minutos mientras Linda los veía. "Bueno ya se ven menos nerviosos. Parece que este será un buen grupo."

Jamie hizo su tarjeta en una letra clara, su información relevante bien escrita sobre el rectángulo blanco. Puso su número de la casa y para ser minuciosa incluyo el número de Jack con la palabra ‘prometido’ enseguida. "Bueno no lastima a nadie que lo tengan en claro desde un principio" pensó ella.

Linda rápidamente miro las tarjetas al ser entregadas. "Oh que gracioso," se dijo a sí misma al ver la tarjeta de Jamie. " Siempre me sorprende cuando la gente siente que tienen que dar esa clase de información," pensó irónicamente al notar que Jamie mencionó que tenia prometido. Trato de emparejar con la disponibilidad de la gente y se contento de poder ver que era medio sencillo. —Esta bien gente, voy a escribir el nombre de su pareja en la pizarra. Después de hacer las introducciones se podrán encontrar fácilmente.

Se acerco al pizarron y empezó a escribir los 10 pares. Jamie vio su nombre en el pizarron junto con el de Ryan O’Flaherty. "Grandioso" gimió para sí, "tomo una clase de lesbianismo y me emparejan con un hombre. Bueno al menos no puede suponer que me puede coquetear", pensó con optimismo. "Solo si es el tipo de hombre que piensa que lesbianas son sexis para ver", pensó sospechosamente. "¡Por dios Jamie cálmate! ¡Ayer tenias miedo de las mujeres y ahora estas decepcionada que te tocó con un hombre!

Linda regreso a su lugar y se vuelve a posar al frente del escritorio. —Ok, empecemos a trabajar. —Comenzó a disertar largamente sobre como se había concebido el curso, cuanto tiempo había estado enseñándolo, y como cabía entre el currículo de la carrera de psicología.

Jamie estaba muy contenta de como estaba el organizado el curso. Puede que esto sea muy interesante" pensó ella. "Conozco tan poco sobre las lesbianas y eso es una necesidad en San Francisco. ¡Es como vivir en Los Ángeles y no saber nada sobre la playa!

Linda miro su reloj y noto con sorpresa que los 70 minutos casi estaban por terminar. —. Me perdonan por haber hablado tanto, —dijo ella. —si no les molesta mucho pueden tratar de encontrarse después de clase con su compañera/o. Los veré el miércoles por la mañana y podremos discutir algunos de los proyectos para la clase.

Al menos lo tengo fácil, pensó Jamie "son sólo tres hombres", Se aproximo al primero y le pregunto —. ¿Eres Ryan?

—No, —respondió él —, soy Todd. —Los otros dos hombres eran Demitirus y Mike. Jamie estaba confundida. El resto de la clase parecía que tuvieron mas suerte y estaban intercambiando información. Cuando la gente empezó a retirarse Jamie noto una figura solitaria sentada tranquila y ociosamente girando un anillo sobre la superficie del escritorio y parecía no tener apuro en encontrar a su compañera.

Jamie se acerco por detrás y pregunto. — ¿Eres Ryan? — Con un poco de exasperación en su voz.

La cabeza oscura se dio vuelta y se quedo asombrada al ver la mas blanca y reluciente sonrisa que jamás había visto. —Bueno si no lo era antes ahora si lo soy, — la bella mujer le contestó con cierta chanza en su voz mientras en su rostro apareció una sonrisa muy coqueta.

Jamie se ruborizo hasta las raíces de su rubio cabello. La mujer se deslizo fuera del escritorio que obviamente era demasiado pequeño para su larga forma. Extendió su mano y Jamie sin pensar hizo lo mismo. —Yo soy Ryan O’Flaherty, —respondió, deslumbrándola de nuevo con su sonrisa. Jamie sabia que debería decir algo, pero por alguna extraña razón no podía. —Y tú eres... —Ryan miro hacia el pizarron, — ¿Jamie Evans? —

—Oh bueno, este si, soy Jamie Evans. —escucho a su voz responder automáticamente.

—Mucho gusto, Jamie Evans, — dijo Ryan seriamente.

Jamie sabia que debía dejar de mirarla fijamente pero parecía que no se podía controlar. Ryan era probablemente la mujer más hermosa que jamás había visto. Su estatura era de mas de 1.80 m. de altura, con una figura delgada pero fornida y muscular. Había algo en su musculoso cuerpo que paradójicamente la hacía lucir muy femenina. Jamie supuso que su cabello negro era muy largo aunque estaba atado en una cola de caballo que estaba parcialmente cubierto por una gorra negra tejida y puesta al revés. Llevaba puesta una camiseta rabiosamente blanca de algodón grueso que cubría sus amplias cuervas y sobre eso un chaleco de color negro con marrón. Esto para coronar un par de vaqueros descoloridos que parecieran fue hecho específicamente para sus largas piernas. Un par de lustrosos par de mocasines sin calcetas completaba su conjunto.

Jamie se dio cuenta de que todavía mantenía la mano de Ryan y inmediatamente la soltó como si la estuviera quemando. Ryan continuo sonriendo y Jamie notó que era muy difícil aguantarle su penetrante mirada. Cuando por fin logro hacerlo se volvió a quedar asombrada al descubrir el más deslumbrante par de ojos azul hielo que uno se podría imaginar. —Jesús, pensó ella al desviar sus ojos de esa intensa mirada ¿cómo es que una sola mujer puede ser tan perfecta por todas partes?

— ¿Oye, Jamie quisieras intercambiar números de teléfono o hacer arreglos para juntarnos o algo? —le preguntó Ryan gentilmente, dejando de mirar hacia abajo mueva la cabeza tratando de hacer contacto con los ojos de su compañera.

—Si claro, buena idea, este mi número es....bien, —Jamie empezó a maldecir por ser incapaz de darse a entender. "¡Mi especialidad es Lengua Inglesa!" Se gritó así misma con exasperación.

Con Ryan tomando la iniciativa, por fin intercambiaron su información personal. Ryan apuntó el número de Jamie en una agenda negra que Jamie notó que tenia un calendario muy ocupado y minuciosamente apuntado—¿Cuándo es la mejor hora que más te convendría para reunirnos? —Ryan preguntó.

—Bueno no tengo trabajo y mi no... —dejó Jamie de hablar y decidió que no quería que esta mujer supiera de Jack. —Mi tiempo está bastante libre, — por fin dijo sin elaborar mas.

—Bien, suelo estar bastante ocupada, pero entre semana por las tardes y los fines de semana en la mañana es cuando estoy más libre, —dijo Ryan. —Mi horario es medio imprevisible, pero estoy segura que nos podremos reunir sin problemas, —le sonrió con esa imposible y deslumbrante sonrisa que una vez más hizo que Jamie sintiera que su cerebro dejaba de funcionar.

— ¿Dónde vives? —le preguntó Ryan con una risita, al tratar de esconder una conocedora sonrisa sabiendo perfectamente lo que Jamie estaba sintiendo, sin éxito.

—"¡Por Dios, por dios!" Jamie se regañó a si misma "¡Lo sabe!" Empezó a sonrojarse de nuevo y por fin balbuceo —,umm...Yo...ahh...

Pero Ryan cortésmente se apiadó de ella y retiró su mirada penetrante. Miró hacia su agenda y trató de nuevo. —¿Vives en Berkeley? —, preguntó casualmente.

—Si, —Jamie dejó escapar un suspiro aliviado —, muy cerca del recinto universitario.

—Eso esta muy bien, —Ryan comentó —. Yo vivo en "Noe Valley", pero estoy segura que nos podremos reunir aquí. ¿No tienes auto, verdad?

— ¿auto? —Jamie repitió como si fuera la primera vez que había oído la palabra.

—Si, ya sabes un objeto grande de metal con llantas, que te lleva a lugares que tus pies no pueden, —respondió Ryan, imitando la acción de tomar un volante.

—¡Sí, claro que sí! ¡Si tengo uno! —Jamie estaba enormemente complacida con ella misma al poder completar una sentencia sin balbucear. Decidió contra todo lógico razonamiento que le gustaba ser embromada por Ryan y empezó a relajarse un poco.

—Estupendo —dijo Ryan—, yo tengo una moto pero a mucha gente no le gusta subir a ellas—agrego. Jamie tontamente se preguntó en donde se sentaría en la moto de Ryan, pero desterró ese pensamiento a la vez que Ryan extendió la mano.

— ¿Entonces supongo que nos veremos el miércoles, está bien? — Esos ojos de un azul cristalino se volvieron a fijar en los de ella. Jamie sintió a su mano ser envuelta por su mano más grande y gentilmente sacudida y a la par que su cabeza asentía en respuesta. Ryan bajo la cabeza un poco para hacer contacto con los ojos de ella y guiñó juguetonamente al brotar otra sonrisa, se dio la vuelta graciosamente y atravesó el salón.

Jamie se sintió desparramarse sobre a un escritorio. Dejo caer su cabeza sobre la fresca superficie de madera, bastante desconcertada por un momento. Finalmente levanto la cabeza y dentro de una nube ofuscada se pregunto, ¡¿Qué demonios acaba de pasar aquí?!

* * * * * * * * * * * *

Esa misma noche, después de preparar una cena rápida de ensalada y sopa Jamie y Mia se encontraban sentadas con las piernas cruzadas sobre la cama king size de la primera. La habitación se encontraba inmaculada como siempre. Mia no comprendía la obsesión de Jamie de mantener todo en orden, pero tenia que admitir que era bueno poder tener todo a la mano para cuando quisiera tomarlo prestado. La habitación era de gran tamaño y tenia una vista hacia el pequeño jardín de atrás. Era el cuarto más grande, y de Jamie, obvio habida cuenta que la mamá de Jamie había sido quien comprará la casa. Tenían un gran alero detrás de la casa que permitía que la habitación estuviera fresca durante el verano, aún sin aire acondicionado, porque la habitación estaba situada en la esquina derecha de la casa y había ventanas por los dos lados que dejaban entrar una fresca brisa casi todo el tiempo. La habitación estaba decorada con brillantes colores, en tonos de amarillo con en blanco y alguna que otra salpicada de azul marino dándole a la habitación una sensación fresca y limpia casi con aire naval y la brisa constante acrecentaba dicha sensación. Había dos puertas, una que daba a un ancho pasillo y la otra al baño enlozado que Jamie compartía con Cassie.

La única pared común era la que dividía el baño. Jamie le gustaba la sensación de privacidad que el diseño le daba. Aunque Jack solo se había quedado una noche como mucho, le aseguraba que su compañera no podría oír cualquier actividad que pudiera ocurrir. Y como Cassie pasaba la mayor parte del tiempo en el apartamento de su novio en el norte de Berkeley, se había acostumbrado a la privacidad y secretamente se lamentaba cuando Cassie pasaba la noche en la casa.

—Vuelve a retroceder un poco, dulzura —ordenó Mia.

— ¿Qué quieres decir?

—¿Tu, de entre todo el mundo, estas tomando un curso que se llama Psicología de la Experiencia Lésbica? ¿Uh, Jamie, hay algo que me quieras decir? — preguntó Mia con mirada solemne.

—Mia no tienes que ser lesbiana para tomar la estúpida clase, —dijo Jamie un poco exasperada.

— ¿No Jamie, quise decir, que si estas cambiando a psicología como licenciatura? —preguntó Mia con inocencia. —¿Por qué asumes que yo pienso que eres lesbiana? — Otra vez esa mirada inocente. —Esa es una reacción muy extraña Jamie, —dijo sobriamente.

—Muy graciosa Mia. Deberías de considerar cambiar de carrera a una por la de comediante

— No. ¿En serio James? ¿Por qué tomarías tal clase? Yo nunca te he visto muy interesada en nuestras hermanas más andróginas, — dijo con un brillo en sus ojos.

—No estoy necesariamente interesada, Mia. Es que necesitaba tres horas de un curso fácil. No he tomado ninguna ciencia sencilla hasta hora y esta se lleva a cabo temprano por la mañana, que es mi hora favorita del día. No hay examen final, solo un montón de proyectos especiales que se harán con una compañera, Sólo tengo que escribir dos cortos ensayos, y puedo utilizar todas las clases fáciles que pueda este otoño.

— ¿Que tan especiales son estos proyectos? —preguntó Mía con mirada lasciva

—Pues una es participar en una escena de sumisión en el club lesbico de S & M y el otro es hacer un collage multimedia sobre cunnilingus.

Jamie fue interrumpida cuando Mia le escupió un trago de Coca de dieta sobre el frente de su camisón.

—¡Mia! —gritó ella brincando de la cama, intentando que la bebida no se escurriera al piso.

Corrió rápidamente hacia el baño y salió momentos después para hacerse de otra camisa grande de su cómoda.

—Te lo mereces Jamie. No me hagas reír cuando tengo la boca llena de soda. Sabes que tengo muy poco control de mis reflejos, —replicó Mia indignada.

—Pues valió la pena con tal de verte así. —admitió Jamie—Normalmente yo soy el embate de tus bromas.

— ¿Oye dijiste que tenias que hacer estos proyectos con una compañera? —le preguntó Mia a Jamie, volviéndose acomodar sobre la cama.

—Si, nos asignaron a nuestros compañeros hoy, — Jamie respondió casualmente.

— ¿Y como es ella James? ¿Trajo su camión a la universidad o la dejo estacionado en una de las paradas de camiones? — Era obvio que esto seria una broma para todo el semestre.

—Y porque supones que es una mujer, Mia, hay hombres en la clase, — dijo presumida.

—Bueno, tal vez deberías pedir una orden de pruebas de cromosoma antes de decir eso tan convincentemente, Jamie.

Jamie miro a su amiga indignada y sacudió su cabeza, —Sabes Mia como dijo la profesora hoy, es gente como tú y yo quienes podemos hacer un mayor impacto para lograr que los erróneos estereotipos con respecto a la gente homosexual desaparezcan.

—Aaaah, Jamie sabes que sólo bromeo. ¿Pero tienes que admitir que es algo gracioso, no crees?

—Si supongo, —finalmente admitió. —Y para tu información mi pareja es una mujer llamada Ryan. Hablamos unos minutos después de clase.

— ¿Piensas que es lesbiana? — preguntó Mia en uno tono mas respetuoso.

—Si, estoy segura que lo es, — respondió Jamie irónicamente a la par que se ruboriza un poco.

— ¿Ohh, cuenta, cuenta, porque estas tan segura? — Mia se olió algo y Jamie sabia que no la dejaría en paz hasta saberlo todo.

—Bueno para ser honesta, creo que flirteo conmigo, — Jamie finalmente admitió.

— ¿Jesús, Jamie que esperabas? Probablemente eras la mujer más ardiente en toda la clase y todas pueden oler carne fresca. ¡Seguro que estaban tomando apuestas a quien te ganaría!

—¡Mia estas siendo ridícula! Si alguien es codiciada esa es Ryan, — dijo con vehemencia.

—¿Uuuh, entonces es tan bonita? — preguntó Mia.

—Diciendo que Ryan es bonita seria un insulto, —puntualizo Jamie decisiva.

—Oye Jamie— pronunció lentamente, —tal vez fuiste tú la que flirteaba con ella.

—Eso no es chistoso Mia. En serio me hizo sentir incomoda, —dijo, aunque claramente no lo diría a Mia exactamente como y porque la hizo sentir así.

—Tal vez no estuvo realmente flirteando, tal vez solo sea muy amigable, —comentó Mia tratando de aligerar el tema.

—No, —bufó Jamie—Me han flirteado lo suficiente como para saber la diferencia, Mia. Era como si estuviera hablando con un hombre muy guapo. Tú conoces el tipo. El hombre que exuda tanta confianza y fácilmente te da una de sus líneas.

—Bueno, tú sabes Jamie, tienes tres sesiones de clase para que puedas dejarla si en realidad no te gustan las vibras que te están dando.

—Lo sé Mia. No creo que quiso real mente intentar algo conmigo. Solo parece ser el tipo de mujer que esta muy cómoda en su propia zapatos. Y cuando le diga que soy hetero dejara de hacerlo.

— ¡Que! ¿No le dijiste que eras hetero? —exclamó Mia.

—No, no surgió, pero seguro que sucederá cuando nos reunamos el miércoles. No te preocupes, se lo dejare en claro, que tengo un novio grandullón por la autopista, quien yo pienso podría vencerla.

—Seguro que eso será de mucho alivio para Jack —dijo Mia con una sonrisa —por cierto, ¿qué opina el de esta clase? Sé que si fuera Jason me pediría que la llevara a casa para jugar con ella.

—Mm, bueno no hemos hablado sobre mi cursos, ya sabes que ocupado esta este año Mia, con la su ultimo año de derecho y todo.

—Aja, ya veo, —dijo Mia sospechosamente.

—Déjate de tonterías ¿por favor? Estoy segura de que hablaremos de mis cursos en algún momento y se lo diré—dijo desanimada —. En realidad no es gran cosa. "¿O sí?"

* * * * * * * * * * * *

¡¡Salpicada!! —No todavía no…espera…espera…ok, ¡ve por él! —Ryan miró al perro de pelaje rizado y negro retozar por el oleaje, audazmente sumergiendo la cabeza bajo el agua al mismo tiempo en que una pequeña ola se acerco a la playa. Lo observo cuidadosamente mientras nada hacia una rama larga que le había aventado, y tomarla entre sus mandíbulas suavemente.

Hizo su regreso por entre las olas y corriendo hasta llegar a ella. Esperando hasta que estuvo junto de ella claro, antes de sacudirse violentamente el mojado pelaje. —Tienes suerte que necesito refrescarme un poco, Duffy. Se río. Habían estado corriendo por la playa desde un poco antes del amanecer. Este era la hora del día favorita de Ryan. Amaba el olor del océano, amaba el graznar de las gaviotas, y en especial amaba pasar el tiempo con Duffy en su elemento. No había nada que su perro amara más que nadar y juguetear en la playa —. Sabes Duff, a veces pienso que soy mas como tu que humana, —dijo en voz alta—. Duffy la miró con una mirada silenciosa llena de comprensión. Su padre seguido le decía cuando era niña parecía un cachorro. Le encantaba la libertad de correr y no dejaba de tirar sus zapatos y brincar sobre las olas tras Duffy. Pero ahora tenia que estar en Berkeley para una clase tempranera y no tenía tiempo de que quitarse la arena del cabello antes de irse.

—Y hablando de eso, Duff, te tendré que dar un baño antes de que Papa te deje volver a entrar a la casa. Haré un trato contigo amigo, si te quedas afuera esta mañana volveré a casa antes de ir al trabajo y te daré un baño, ¿que te parece? —. Duffy de nuevo le dio su mirada de conformidad. Era un perro bastante grande, como de 63 cm. de largo pesaba al menos 34 kilos y casi puro músculo. Su madre era una elegante poodle estándar que tuvo un enlace no planeado con un fogoso Labrador negro. La perdida del dueño del poodle resulto ser una ganancia para Ryan. El dueño de los cachorros era uno de los clientes de Ryan. Un día le dijo que le diera un aventón a su casa y solo tomo una mirada de dos minutos para que se enamorara del cachorro de rizos negros.

Martín O’Flaherty no estuvo nada contento con la adición a su familia, pero después de una semana era el gran orgullo y jubilo de la familia. Duffy era el perro perfecto. No se le caía el pelo, le encantaba correr y hacer ejercicio, pero podía tolerar ser ignorado por un día entero si fuera necesario. Casi nunca ladraba en la casa, pero fuera de ella le ladraba a quien fuera que llegara a la casa, fuera perro o camioneta. Amaba estar con Ryan pero alegremente se pasaba el día con quien tuviera tiempo. Ryan secretamente pensaba que su papá era el que realmente quería a Duffy. No que eso fuera una sorpresa. Martín era un pan aunque le gustaba jugar a ser el padre rígido.

Ryan paso revisión a su día—8 de la mañana clase de psicología; 10 de la mañana laboratorio de biología; almuerzo; 1 de la tarde anatomía; trabajo de las 4 hasta las 9. —Bien es el comienzo de otro año divertido Duff.

"La clase de Psic. suena divertida al menos. Será interesante tomar una clase donde se tiene interacción con personas, personas "vivas" agrega luego de considerar su clase de anatomía. Se detiene un momento a pensar en su compañera en sicología. Jamie " Se veía realmente linda con ese sonrojo cuando la embrome, pero ¡Dios! Soltó una risotada " Realmente la pongo nerviosa, debe ser porque soy les, pero... si le molesta eso, ¿cómo es que esta tomando una clase sobre lesbianismo? Puedo jurar que es hetero, pero una nunca sabe... bien Ryan, recuerda que tu no debes flirtear ni incitar a chicas heteros" se recuerda a sí misma su regla con una pequeña risa, aunque no está para nada en contra de cambiar la opinión de estas, es sólo que para que tantos problemas si vives en San Francisco. Ryan no era otra más que pragmática, y para ella eso era una absoluta perdida de su valioso tiempo, habida cuenta de la cantidad de chicas disponibles a escoger en el área. "Las cosas han cambiado verdaderamente en los dos últimos años" piensa. "Es realmente agradable ser la orientación de moda" Asumía por su puesto que el lesbianismo perdería su onda en unos años, pero mientras tanto ella estaba más que dispuesta a montar sobre la ola lo que está durara.

Vamos Duff , Te reto ¡una carrera a la camioneta! —Esperaba llegar a casa antes de que su padre notara la sospechosa ausencia de su camioneta, en cuyo caso no sólo tendría que bañar a su perro esa tarde, sino también lavaría la camioneta.

************

Jamie arribo a su clase de sicología cinco minutos antes de empezar, secretamente esperando que Ryan lo hiciera también y poder charlar con ella unos minutos antes de la clase. "Relájate Jamie, será un semestre largo". Al ver a Ryan, al principio parecía complacida, pero ese placer se vino abajo cuando sus ojos abarcaron la escena, el cuerpo de Ryan estaba desparramado perezosamente sobre el pequeño escritorio, observando a otra de las estudiantes de la clase, mujer por supuesto, que se inclinaba levemente sobre ella. El rostro de Ryan lucia ligeramente desconcertado. La mujer que flirteaba con ella era realmente muy hermosa también, media aproximadamente un metro setenta, piel oscura, con cabello negrísimo trenzado, Ryan miraba a la mujer cortes pero sin ser indiferente, unos instantes después la profesora Levy entro al aula, Jamie vio como Ryan tomaba su lapicero y escribía un número de teléfono en la palma de la mano de la mujer, la dueña al recibir su pequeña recompensa extremadamente complacida, se alejo con una sonrisa satisfecha, Ryan lentamente se volvió hacia su izquierda hasta encontrarse con los ojos de Jamie, su rostro se ilumino con esa condenada sonrisa suya que Jamie no pudo menos que sonreírle con la misma alegría, olvidando completamente su descontento inicial.

Cuando Ryan regresa su atención a la profesora Jamie aprovecha para estudiarla más críticamente. Ese día su vestimenta era muchísimo más casual que la del lunes, esta vez llevaba un overol deslavado sobre una camiseta roja, tenis rojos de basquetbolista y una gorra Nike del mismo color, con la visera para atrás completaba su atuendo. Jamie se observo a si misma con una mueca divertida comparando sus ropas. Un suéter sin mangas de color verde menta, un cárdigan de manga larga del mismo color anudado sobre los hombros y entallados pantalones Capri de pinzas, completaba su vestir un par de delicadas sandalias de piel, completamente nuevas y relucientes. "Ciertamente no parece que vayamos al mismo evento" Jamie piensa irónicamente.

Estaba enojada con Ryan por perder el tiempo flirteando con otra mujer, aún cuando sabía que estaba siendo totalmente irracional. "Quería usar esos minutos antes de clase para ponernos de acuerdo sobre los proyectos que tenemos que realizar" Jamie razono inflexible. "Seguro Jamie". Se regaño "Es la segunda clase, ni siquiera sabes que proyectos serán... Si que era urgente".

La profesora llama la atención de todos mientras ella sigue en sus cavilaciones, sacude la cabeza intentando aclarar su mente y enfocarse en lo que dice.

—Buenos días a todos, confío en que todos lograron conocer a sus parejas de clase el lunes. Disculpen que me haya tomado tanto tiempo explicarles la clase y que las presentaciones se hicieran de manera tan poco organizada, pero arreglemos eso ahora, empecemos con las presentaciones de cada uno.

Toma un respiro y continua.

—Desearía que cada uno de ustedes se tome unos minutos describiéndose a sí mismos; pueden hablar de cualquier cosa que ustedes consideren pertinente, recuerden no es una fiesta de salida del closet, pero si desean hablar de su orientación sexual pueden hacerlo libremente. ¿Empezamos contigo? —señala a un joven sentando cerca de la puerta.

El chico se sonroja levemente, pero hace lo que se le pidiera —Mi nombre es Scott Williams, soy un estudiante de ultimo año de psicología, y planeo ir al colegio de posgraduados y convertirme en sicoanalista. Me intereso tomar esta clase porque deseo sentirme cómodo trabajando con diferentes grupos de personas. Soy hetero pero no estrecho de miras. —sonríe divertido.

"Es realmente lindo" pensó Jamie "Me pregunto si debo decir que mi carrera es también Sicología, esa es una explicación razonable del porque estoy tomando esta clase."

 

Cada uno de los estudiantes de la clase fueron pasando uno a uno, la mujer con quien Ryan había estado coqueteando se presento a si misma como Chitra Chuisapor, ella también era estudiante de sicología y también soltó la bomba "L" , Jamie noto que cada uno de los presentes dejo al descubierto su orientación sexual. "Oh, no quiero hacerlo" pensó con creciente nerviosismo conforme se iba acercando su turno de pasar.

Toco el turno de Ryan —Hola, soy Ryan O’Flaherty— comenzó a hablar blandiendo esa sonrisa encantadora —Soy estudiante de tercer año de Biología y este es mi primer semestre en "Cal". Me intereso tomar esta clase, porque no me he documentado sobre lo que es ser lesbiana aunque eso sí, he llevado a cabo mucho trabajo de campo. —concluye con una coqueta batida de pestañas.

Este último comentario hizo reír a todos en el aula, incluyendo a la profesora.

Jamie escucho a Ryan con avidez mientras hablaba. "¿Acaso tiene acento? No es muy marcado, sólo se nota en algunas palabras" —analiza— "Tendré que preguntarle" —decide alegremente ante la idea de conversar con Ryan otra vez.

Jamie escucho con interés como 4 de las mujeres ahí declararon no poder decantarse por una preferencia sexual específica. Cada una de ellas deja en claro que eran de mente abierta, dispuestas a probar de todo pero principalmente a no permitir que les fuera asignada ningún tipo de etiqueta. "hmm, interesante, debe sentir confuso no sentir que perteneces a uno u otro lado, me pregunto si acaso serán homosexuales, pero no desean ser catalogadas de esa manera; Bueno, no podría culparlas" piensa " Debe ser un estilo de vida realmente complicado"

Finalmente fue el turno de Jamie.— Hola, soy Jamie Evans.— comenzó a decir nerviosamente.

—Soy una estudiante de tercer año de Lengua Inglesa. Estoy comprometida con un joven quien está en su tercer año de Derecho en Stanford. —mira de reojo a Ryan esperando ver una expresión de sorpresa en su rostro, pero fue recibida en cambio por una sonrisa calmada y una mirada instándola a continuar.— No tengo una razón en particular para haber tomado esta clase con excepción de que no había tomado clase alguna de Psicología y que está se acomodaba perfectamente con mi agenda. — Concluye tímidamente.

"Bueno, no salió mal" —piensa mientras la mujer junto a ella empieza a hablar— "espero que no se haya notado tan obvio cuando hable de Jack, pero no quiero que nadie se lleve una impresión equivocada de mí."

Después de las veinte presentaciones, Linda habló de nuevo. —Estoy realmente complacida de conocerlos a todos ustedes, creo que tendremos un gran semestre. Ahora hablemos de nuestros proyectos de clase. Quisiera que cada uno de ustedes se reúna con su pareja y escojan tres de la siguiente lista de actividades. Deberán escribir un pequeño reporte de cada uno de esos proyectos elegidos. Necesito específicamente que cada uno escriba su propio reporte pues su reacción e impresión será diferente. Las actividades a elegir son las siguientes.

—Ahora, les permitiré que empleen los últimos 15 minutos de la clase para ponerse de acuerdo con su pareja sobre que actividades realizaran. Los veo a todos el viernes.

Jamie observo como Ryan saca del estrecho espacio de su banco sus largas piernas y se estira cuan larga es y con gracia empieza a estirar su espalda. Jamie se acerca a ella lateralmente y le sonríe.

—¿Estos escritorios son hechos para primaria o que? —Ryan a la par que se inclina sobre su cintura y empieza a tamborilear sus dedos sobre el linóleo.

—No lo sé, pero para mi está perfecto.

Ryan la mira de arriba abajo como si la mirará por primera vez. —bueno, tú tienes la estatura que yo tenía en primaria, por tanto mi punto de vista confirmado.— puntualiza a la par que se echa a reír.

—Hey, no te burles de mi estatura.— Jamie dice con una mueca y se cruza de brazos tratando de lucir intimidante.

—Ni soñando me atrevería a burlarme de ti Jamie. —unos ojos completamente serios le respondieron.

—Claro. —dice, su boca de repente seca. —Bien, ¿Cual de estos proyectos crees tú que podremos realizar?

—Bien, —Ryan arrastrando las palabras —¿Cuál quisieras hacer tu?

—Mmm, Creo poder hacer cualquiera de ellos, —Jamie replica. —pero habida cuenta que quien tiene una agenda muy apretada eres tú, quizá debas ser quien elija.

—Bueno, vivimos en lados opuestos de la Bahía, por tanto lo mejor es elegir cosas que nos mantengan en el lado este de la misma la mayor parte del tiempo. Podemos ir a la Librería que esta en Oakland, y conozco una muy buena comunidad lesbica aquí mismo en Berckeley. ¿Tú aún no tienes 21, cierto? —pregunta con cierta ansiedad.

—¿Es tan obvio? —Jamie dice en tono quejumbroso.

—Pues, si un poco, pero como eres de tercer año, es fácil suponer que rondas los 20. —explica.

Jamie sonríe complacida al saber que Ryan presto atención a sus palabras. —Pero tu eres de tercer año también. —hace la observación.— pero puedo asegurar que has pasado ya la mayoría de edad.

—Bastante. —Ryan admite, pero tampoco proporciona más información acerca de sí. Jamie lo deja pasar, convencida que más adelante podrá obtener esa información.

—Eso deja fuera lo de ir a un Bar. ¿Qué tal el festival? —pregunta Jamie.

—Bien puedo apechugar con alguna película —dice Ryan no muy convencida.—el problema es que las pasan en la noche y yo suelo trabajar de noche, y sería algo complicado.

—Esta bien —dice Jamie.— Aún quedan cuatro actividades que podríamos realizar. Afortunadamente para nosotras, yo soy "hetero" y podemos jugar la de "ser homosexual por un día". —ríe.

—¿Acaso crees que es tan... obvio? —Ryan le pregunta ladeando la cabeza y mirando a Jamie con clara duda pintada en su rostro.

—Uh, errr, ah, este, SI —balbucea Jamie alarmada. —¿No es así?

—Si, claro que sí. —Ryan asiente a la par que se dobla muerta de risa.

—Me estas tomando el pelo de nueva cuenta. —dice Jamie mientras tamborilea su pie sobre el suelo y estrecha los ojos.

—Bueno, es divertido Jamie, pero dejaré de hacerlo si te molesta. —replica sinceramente.

—No, estoy acostumbrada a ser el objeto de las bromas. Creo que viene incluido en el paquete de la altura. —admite tímidamente.

—¿Qué te parece si te invito un café más tarde? —la invita Ryan. —Si estas libre, podemos ir a "Mama Bear’s" y realizar una de nuestras actividades hoy mismo.

—Esta bien, suena divertido. —Jamie acepta encantada, en realidad tenia planeado ir de compras con Cassie pero bien podía posponerlo para la próxima semana sin problemas.

—Tengo laboratorio hasta las 2 PM. ¿Podemos reunirnos despues de? —Ryan pregunta.

—Seguro, de esa manera puedo ir por mi auto y recogerte a ti. ¿Dónde quieres que nos veamos?

—¿Qué te parece si enfrente de "Intermezzo"? Así ordeno una ensalada para comer, pues no tendré tiempo para almorzar.

—Trato hecho. Nos vemos a las 2 PM.

* * * * * * * * * *

La mañana se fue muy lentamente en opinión de Jamie, primero una larga y monótona disertación sobre Wordsworth, luego una lánguida caminata a casa para almorzar, durante el trayecto Jamie iba sumida en tumultuosos pensamientos acerca de su clase de psicología en general y particularmente en su nueva pareja.

"Ella realmente parece una persona muy dulce y divertida, espero que podamos convertirnos en amigas, es tan diferente a cualquiera que haya conocido antes, se ve tan segura de sí misma. Me pregunto que opinaría Jack de ella, para ser más específica, me pregunto ¿qué opinará Jack de esta clase particularmente? Se que debí haberle dicho que tomaría esta clase, pero el no me pregunto absolutamente nada acerca de las clases que tomaría este semestre. No tengo que decirle todo lo que hago en mi vida, ¿Oh, sí?

Jamie sabía que sólo estaba tratando de convencerse a sí misma de todo eso, se sentía realmente insegura sobre la posible reacción de Jack acerca de esa clase, para ser más exacta ella no tenia la más remota idea de cual era la posición de su prometido con respecto a las personas homosexuales, nunca habían hablado de ese tópico.

"Bueno, es que tampoco habíamos tenido la necesidad de discutir un tema así, no conocemos a nadie como pareja y a las únicas personas homosexuales que conozco son estilistas y decoradores, que es lo normal; Claro, tampoco podría haber sabido que algunas de las mujeres en clase son les, de hecho ni siquiera lo podría decir de Ryan si no fuera porque ¡ es una coqueta de primera! No puedo creer que ya justo hoy estaba ligándose a una de las chicas de la clase, aunque más bien parecía todo lo contrario y que era la chica quien estaba ligándose a Ryan, quizá ella sólo fue cortés, bien puede ser sólo una de esas que "son pura lengua y nada de acción ".

Después de un rápido almuerzo Jamie se instalo cómodamente en unos de esos sillones que estaban en la soleada sala y leyó un poco para su clase "Escritoras norteamericanas del siglo XX". A la 1.45 PM monto en su Porsche dirigiéndose a "Intermezzo". Le bajo la capota del techo y su corto cabello rubio se mecía en la suave brisa. Se estudio apreciativamente por el retrovisor , su cabello cortado en un estilo muy pequeño, cerca de tres pulgadas de largo, sólo cubriendo una pulgada sobre la base de su cuello. Se había cortado su largo cabello cuando estuviera en primer año a Jack no le había parecido en lo absoluto, pero ella ya estaba cansada de pasarse tanto tiempo tratando de arreglarlo para que se viera bien, en cambio ahora podía lavarlo y bien podía pasar de secarlo con la secadora de cabello si le placía.

Jamie era delgada y en relativa buena forma física. Una generosa capa de carne cubría sus músculos dándole una imagen juvenil, Jack siempre la embromaba acerca de sus carnitas de bebe, pero el realmente disfrutaba ser sostenido por ese suave pero aún firme cuerpo. Afortunadamente ella no había tenido que hacer ejercicio para mantener su figura, su nivel de actividad y su reducida ingesta de calorías se encargaba de eso. Ella tenía un cuerpo de golfista, flexible, fuerte y delgado pero no musculoso.

Mientras conducía por las atestadas calles de Berkeley esperaba que Ryan estuviera a tiempo. "Nada peor que tener que dar vueltas en círculo en este desastre de cuadra" pensó Jamie, el tráfico estaba realmente pesado, ya podía ver el anuncio de "Intermezzo" a sólo media cuadra de donde estaba, pero su avance era prácticamente nulo. Cuando se acerco un poco más pudo distinguir la gorra de Ryan con la visera hacia atrás "Si, ahí esta. Hey, que tenemos ahí" —Ryan estaba sentada en sobre un pequeño poste de una reja que dividía la acera de la calle para proteger a los comensales de los autos, el peto de su overol estaba desparramado sobre sus piernas que estaban abiertas completamente y entre ese espacio estaba acomodada Chitra, la de la clase, sus brazos rodeaban completamente el cuello de Ryan y esta a su vez tenía sus manos circundando como al descuido la cintura de ella. Chitra estaba inclinada ligeramente con su boca firmemente apresando la de Ryan. Su cabeza se movía lentamente por la cara de Ryan mientras besaba el bronceado rostro. "Oh, Dios mío" pensó Jamie "¡Pareciera que acabaran de salir de la cama! Espero que ella no este planeando en venir con nosotras" piensa molesta ¡Sólo tengo espacio para dos!

Cuando estuvo más cerca, vio como un ojo azul se abrió y la vio, Ryan gentilmente intento zafarse de Chitra, pero esta parecía aferrada a su boca con pegamento industrial, pues le costo trabajo deshacerse de ella. Jamie pudo apreciar como los músculos de los brazos de Ryan se tensaban cuando firmemente empujo a Chitra hacia atrás, dándole un pequeño beso en recompensa. La resplandeciente sonrisa que le regalo fue un bono extra. Chitra saludo a Jamie con la mano, que la joven devolvió después de una sonrisa medio forzada que acudió a su rostro. Ryan abrió la puerta del pasajero y se acomodó confortablemente en el asiento. Se volvió hacia Jamie quien le dirigió una mirada algo desconcertada, Ryan se limitó a encogerse de hombros mientras esbozaba una sonrisa pícara.

—Justo terminamos de almorzar. —le explico amigablemente.

—Más bien parecía que tú eras el almuerzo. —Jamie espeto en tono helado.

Ryan tuvo la decencia de sonrojarse ante el comentario. Jamie inmediatamente lamento el tono que usará, pero a Ryan no pareció molestarle, sino que le regreso la pulla. —Me gusta hacer amigos en clases, nunca sabes cuando podrás necesitar que te pasen sus notas.

—¿Acaso estaban escritas en su lengua? —Jamie dijo entre dientes a la par que mira de reojo a su compañera.

—Um, Jamie ¿Eso no te incomoda verdad? —pregunta Ryan un poco aprensiva.

—¿Por qué debería de molestarme? Eres mi pareja de proyecto, no mi novia. — responde lógica, secretamente deseando sacarle otro sonrojo a esas esculpidas mejillas.

—Lo sé, pero no quiero hacerte sentir incómoda pues no sé que tan confortable te encuentras con esto de la experiencia lesbica. Sé que a algunas mujeres eso les hubiera molestado. —Ryan explica.

—Esto es Berkeley Ryan, ¡no puedes caminar ni dos pasos sin tropezarte con una lesbiana! —dice de buena manera.

—Grandioso, me alegra saber que te sientes cómoda con ello. Ahora, ¿has estado alguna vez en una cafetería lesbica?

—No, no puedo decir que lo he hecho, pero siempre hay una primera vez para todo. —opina Jamie.

Avanzan la corta distancia hacia la pequeña cafetería en Oakland conversando ligeramente acerca de todo, Ryan parecía bastante impresionada del pequeño Boxster amarillo de Jamie, y parecía saber bastante acerca de autos y no dejo de coserla a preguntas acerca del motor y su manejabilidad. Jamie ciertamente no contesto a la mayor parte de ellas, pero no por eso Ryan dejo de hacerlas, finalmente Jamie sacudió la cabeza, se estaciono, se bajo del auto y miro a Ryan quien le miro a su vez desconcertada.

—Vamos a ver Señorita NASCAR, si conduciéndolo puedes responder a todas tus preguntas. — dijo a la par que rodeaba el auto para pasarse al lado del pasajero, Ryan le dedico una deslumbrante sonrisa, protestando débilmente mientras que simultáneamente se acomodaba en el asiento del conductor.

Jamie se ajustaba el cinturón de seguridad mientras Ryan acomodaba el espejo retrovisor, lo soltó para inclinarse sobre ella, rozando su muslo para mostrarle un semioculto mecanismo que manejaba los espejos laterales, al hacerlo, rozo con su brazo los senos de Ryan, sintiendo un choque eléctrico en su brazo cuando esto ocurriese. ¡Jesús! exclamó para sí. ¿Qué fue eso? La próxima vez sólo le dices donde están las cosas Jamie.

Ryan se acomodo en el asiento y con gracia tomo la curva. —¡Oh, guau! —casi gimió deleitada. —Nunca en mi vida me había sentado tras el volante de nada tan delicioso como este auto. —Cerró los ojos brevemente con placer, finalmente se volvió hacia Jamie para mirarla a los ojos. —No puedo describirte lo placentero que es esto para mi. —Suspiró.

Jamie se quedo un poco atontada por un instante, pero se recupero rápidamente. —Nunca había visto a nadie disfrutar tan profundamente algo, Ryan.

—Realmente adoro los autos, como podrás observar. —admitió. — Pero creo amo este por sobre todos los demás. —dijo ensoñadora. —¿Sabes a que me recuerda este auto? —preguntó con una batida de pestañas.

—Umm, no, no creo poder adivinar a que te recuerda este auto. —niega.

Ryan cierra los ojos por un segundo a la par que le da a Jamie una mirada satisfecha. —A una mujer —dijo por fin.

—¿Mi Porsche parece una mujer? —pregunta Jamie completamente asombrada.

—Sip, Tu auto no sólo tiene hermosos senos, —Ryan ronronea —sino que también tiene lujuriosas caderas.

"Bueno, ella es definitivamente lesbiana" Jamie piensa, mientras trata de humedecer su de repente boca seca. "¡Nunca he conocido a una mujer hetero que se oiga y vea sexi hablando de senos y caderas! —No estoy muy segura de ver tu punto. —replica lo mas indiferente posible.

—¿En serio? —Ryan pregunta incrédula. —¡Mira las defensas frontales! ¿Acaso no ves la graciosa curva? Parece un firme y joven seno. ¿Lo ves?

Ella tuvo que admitir que la defensa tenia una bonita curva, y sí, lucia como un lindo y juvenil seno. —Okey, puedo ver lo que me estas diciendo, ahora muéstrame las caderas.

Ryan se estaciono rápidamente para está parte de la demostración. —Mira para atrás. —Le indica. —¿ves las defensas traseras? Me recuerdan las bonitas y confortables caderas de las mujeres en las pinturas renacentistas. ¿Ves como se curvan suavemente alrededor de las luces traseras?

Una vez más Jamie tuvo que admitir que Ryan tenia razón. —Vaya, No tenía ni idea que estaba conduciendo un automóvil tan femenino. —Se ríe a carcajadas. —Mi padre me lo compro ¿Crees que haya sido eso lo que le atrajo?

—Inconscientemente, estoy segura de ello. —Ryan sonríe divertida.

Una vez que Ryan arranca de nuevo, Jamie la mira, captando perfectamente cuanto esta disfrutando la joven la experiencia de conducir su auto. —No tengo corazón para privarte de tanta alegría. —Jamie la embroma. —¿Qué dices si conduces hasta las colinas? ¿A qué hora tienes que estar en tu trabajo?

—Um, a las cuatro, pero yo trabajo en la ciudad, para poder tomar el BART I* necesito salir de aquí a las 3. —dice con semblante triste al mirar el reloj en el tablero.

—¿Sabes qué? —Jamie empieza a decir. —Le debo una visita a mi abuelo —sin mencionar que lo había visto apenas hacia tres días. — El se encuentra justo en Nob Hill. ¿Dónde vas tu?

—Trabajo cerca de The Castro, y eso no está precisamente cerca de Nob Hill .—dijo Ryan.

—Es lo bastante cerca para mí. Este auto avanza más rápido de lo que te puede imaginar. —dice divertida.

—No quiero ser un inconveniente para ti. —Ryan replica, pero Jamie puede ver claramente la esperanza en esos ojos azules y sabe en ese momento que a ella no le importaría ir hasta The Castro con tal de hacerla feliz.

—No es ninguna molestia Ryan, me encantara poder cenar con mi abuelo. No lo veo seguido. —Y mientras habla saca su pequeño celular del su estuche de piel marcando inmediatamente el número que se sabía de memoria.

Su abuelo contesto al segundo timbrazo. —Hola "Poppa" soy yo, Jamie. —se identificó innecesariamente .—¿Qué te parece si te secuestro para cenar en el "Tadich Grill" esta noche?. —Luego de que él accediera de buena gana, ambas mujeres se relajaron para el viaje hasta la ciudad.

 

 

 

 

N.T. Bay Area Rail Transportation, es un sistema de metro o tren que recorre la zona de la bahía de San Francisco.

 

 

 

Serpentearon por las calles de Oakland, mirando la pletórica de enormes casas nuevas, que atestaban las colinas, luego del devastador incendio que consumiera las antiguas construcciones hacia sólo seis años antes.

—Wow, no había estado aquí desde que las personas empezaron a reconstruir. —exclamó Jamie.

—Es algo así como un toda una mezcla extraña pero estética —comenta Ryan. —pero es lo que pasa cuando la gente tiene un cuantioso seguro, ellos construyen hasta el tope de su propiedad.

—Pareces conocer muy bien el área.

—Si, creo que si —dice pensativa —. Mi padre es bombero en la ciudad, solíamos venir aquí a mirar la zona, luego del incendio, algo así como el día del chofer —admite.

—Oh, ¿tu padre combatió este incendio?

—No, el ya no hace trabajo de campo. Ahora es cocinero para el treceavo batallón en el Distrito de Misión —explica Ryan con un dejo de orgullo en su voz.

—Wow no puedo imaginarme lo que es cocinar para todos esos hambrientos hombres—Jamie dice riendo.

—Bomberos. * —Ryan le corrige.

—Oops, lo siento —se disculpa.

—Esta bien, en realidad en este batallón si son sólo hombres, pero la ciudad tiene bastantes mujeres bombero en sus filas ahora.

Continúan el trayecto conversando de nada en particular hasta que Ryan empieza a conducir hacia la autopista que las llevaría a la ciudad, era una buena y cuidadosa conductora, ella manejaba al límite permitido, dadas las condiciones de tráfico. Jamie pudo notar como conducía el auto sin esfuerzo entre el creciente tráfico vehicular. Se encontró a si misma mirando de reojo a Ryan más de una vez para poder admirarla mientras esta conducía. Ryan quien seguía luciendo en su rostro esa expresión de absoluto placer por conducir el auto. "Es realmente lindo ver como ella acepto esta pequeña alegría con tan placer" Jamie cavilo. "Bueno, es obvio que a ella no le importa dejarse llevar aún con extraños, menos después del espectáculo que diera hoy en plena calle." Ella reflexiona con un dejo de desapruebo. "Desearía ser tan libre y despreocupada en esos menesteres, no puedo creer que ella estuviera besando a una mujer de esa manera a mitad de una calle transitada y atestada de gente. Yo no podría besar a Jack de esa manera en público. De hecho yo no beso a Jack así ni siquiera en casa. Bueno, ya no más". Concluyo con un cierta envidia.

*N.T. en el texto original dice Firefighters, en los países de habla inglesa se utiliza este término para designarlo de manera unisex, habida cuenta que en sus filas ya se permiten mujeres bombero.

Conforme cruzaban el puente Golden Gate * que conducía a San Francisco Jamie se permitió relajarse cómodamente en su asiento, simplemente disfrutando de la vista de la ciudad. "Siento tanta paz y felicidad" pensó. Se volvió hacia Ryan una vez más para ser recompensada con otra encantadora sonrisa de ese hermoso rostro. Nuevamente sintió ese escalofrió recorrerle todo el cuerpo. "¡Jesús Jamie, podrías controlarte por favor!" se regaño a sí misma.

Como apenas eran las 3.40 Ryan tomo la calle Market directa a The Castro Jamie casi podía apostar que escogió la ruta más larga para prolongar lo más posible su prueba con el auto, "Creo que ella ha disfrutado más este auto en una hora, que lo que yo en dos años. Es en cierta manera agradable redescubrir las cosas a través de otra apreciación".

Ryan una vez más insistió en ir directo donde su abuelo y de ahí tomar el Muni* a su trabajo, pero Jamie se negó en redondo insistiendo en que fueran directo al trabajo de esta. Ryan no ofreció detalle alguno sobre la clase de trabajo que hacía y Jamie se sentía realmente relajada como para cocerla a preguntas así simplemente disfruto tranquilamente los minutos siguientes.

—Bien, ¿aún esta en pie la visita a la cafetería esta semana? —pregunta Ryan a la par que se acercaban a The Castro.

—Claro que sí, —responde Jamie decidida.

Se estacionan en parquímetro libre, algo completamente inusual Ryan hala su mochila negra de nylon y extrae su agenda.

Jamie nota que están estacionadas en frente de una tienda Blockbuster Video. —¿Es aquí donde trabajas? —pregunta tentativamente.

—¿Eh? Oh, no —niega Ryan distraída, señalando vagamente hacia al frente de la calle, mientras continua estudiando su agenda —trabajo un poco más abajo por esa calle, Ok. —dice finalmente —estoy libre de 10.00 AM, hasta el medió día y de 6 a 9 PM mañana. En Viernes tengo el mismo horario de hoy. ¿Alguna hora de esas te viene bien? —le pregunta.

Jamie piensa un poco antes de escoger el espacio del jueves de 6 a 9 PM —¿Quieres cenar antes de que vayamos, o ellos sirven algún tipo de cena.? —pregunta Jamie a su vez.

—Sip, cenar antes sería grandioso. Tengo que trabajar después de eso así que esa será la única oportunidad que tenga de comer y no creo que en la cafetería venda algo realmente abundante, así podríamos ir a algún otro lado a cenar. ¿Alguna sugerencia?

—¿Tu trabajo empieza después de las 9 de la noche? —le cuestiona realmente sorprendida.

—Sip, Estoy disponible toda la noche —. responde con una brillante sonrisa.

 

*N.T. Golden Gate es el puente que atraviesa el mar y une San Fransico con Sausalito y * Muni es el nombre que se le da a los autobuses que recorren SF.

—¿Cuánto tiempo crees que debamos permanecer en la cafetería? —Jamie le interroga, de momento algo desbalanceada como para preguntar sobre el trabajo de Ryan.

—Bien, como tenemos que escribir un reporte, quizá debamos quedarnos ahí por un rato, ya sabes, hojear los libros, observar a los sujetos en su ambiente nativo. —bromea.

—¿Por qué no vienes a mi casa?, cocinaré para las dos y así ahorramos tiempo —dice en tono práctico.

—¿Eres siempre tan agradable Jamie, o simplemente tienes compasión de nosotras las hambrientas lesbianas?

—Bueno, Soy generalmente una persona agradable y tu no luces precisamente como si murieras de hambre —añade mientras recorre apreciativamente el firme cuerpo de Ryan.

—Me atrapaste —acepta —No suelo saltarme muchas comidas, —se palmea su estomago plano. —dame tu dirección para que me pueda ir a trabajar. Mi cliente odia que le tenga esperando.

"Clientes... trabaja tarde por la noche... ¿Qué demonio es lo que ella hace?

* * * * * * * * * * * *

 

Capítulo 2

El jueves a las 5 p.m. Jamie conducía de regreso hacia su casa, revigorizada por una visita a su mercado preferido. Al ver el Honda Accord de Jack estacionado frente a su casa, se quedo pasmada ¾ ¡Mierda! ¡Esta noche no! ¾ se lamento en voz alta¾ . ¡Ryan llegará en cualquier momento!

Tomó sus bolsas de compras y se dirigió al interior de la casa. Jack estaba sentado en la cocina con Cassie, bebía una Coca y lucía muy relajado. Jamie forzó una sonrisa y lo saludó mientras dejaba las bolsas en la barra de mármol.

¾ ¿A qué debo el honor? ¾ Preguntó al cruzar la cocina y besarlo.

Él se levantó y la envolvió en un abrazo.

¾ Tenía que dejar unos papeles en la oficina y calculé que éste sería un buen lugar para esperar a que pase la hora pico. Pensé que podríamos cenar antes de que tenga que volver ¾ dijo él mientras comenzaba a investigar el contenido de las bolsas.

¾ Ohhh, esto luce bien ¾ continuó mientras sacaba la pasta fresca y la salsa marinara¾ . ¿Qué vas a preparar?

¾ Oh cariño me encantaría, pero viene una compañera de clase a cenar. Estamos trabajando juntas en un proyecto especial y necesitamos tiempo para discutirlo ¾ dijo ella con más pena que la que realmente sentía.

¾ ¿Qué tipo de proyectos tienes para las clases de inglés? ¾ preguntó distraídamente, mientras continuaba fisgoneando el contenido de las bolsas.

Jamie se sentía irracionalmente molesta por el interés que él mostraba en sus compras. Comenzó a quitarle las cosas de las manos mientras él las sacaba de las bolsas. Colocó los ingredientes para la ensalada en la mesada, al lado del fregadero doble de acero inoxidable, y la pasta y la salsa en la heladera. Le quitó el helado de chocolate y lo puso en el congelador. Al ver que él miraba anhelosamente una barra de pan italiano recién hecha, se compadeció y se suavizó un poco.

¾ Puedo tratar de prepararte algo sencillo antes de que ella llegue ¾ le dijo tentativamente.

¾ No quiero molestarte, Jamie. —. Él la miró con ojos de cachorrito indefenso

Cassie puso de manifiesto su presencia ¾ Jack, ¿por qué no me dejas llevarte a cenar fuera? Tú y yo no tenemos oportunidad de pasar mucho tiempo juntos, con Jamie monopolizando todo tu tiempo.

Jamie se sintió completamente agradecida hacia su compañera de casa por esa oferta inesperada pero realmente apreciada. Jack pareció querer rehusarse, pero ante la expresión inexpresiva de Jamie, encogió sus anchos hombros y acepto ¾ De acuerdo Cassie. Sería estupendo. ¿Podemos esperar hasta que llegue la invitada de Jamie, así puedo pasar al menos algunos minutos con mi novia?

¾ Seguro Jack, estaré arriba en mi cuarto. Llámame cuando estés listo.

Jack volvió a sentarse cuando Jamie comenzó a preparar la cena. Charló sobre su jornada y la puso al día en el progreso de su tesis en leyes. Jamie intentó mantenerse interesada, pero las intricadas tramas de las leyes R.I.C.O. como su aplicación a la violación de órdenes de restricción contra grupos de protesta, realmente no pudieron retener su atención. Además estaba muy nerviosa porque Jack conocería a Ryan. "¿Por qué no pensé esto más a fondo? Ahora esto será un gran problema. Dios, espero que ella no luzca muy les esta noche."

Jamie le pasó a Jack los platos y cubiertos, seguidos por las servilletas y mantelillos individuales.

¾ Ya que estás, puedes darme una mano, cariño.

¾ Creo que esto es una buena preparación para la vida de casado ¾ admitió él¾ , supongo que será mi trabajo hasta que entrene a uno de nuestros rubios vástagos a hacerlo.

Jamie se sorprendió y se conmovió por su línea de pensamiento. Jack no hablaba a menudo de su visión del futuro en común. Usualmente hablaba de su futura carrera o cosas que harían juntos, pero era extraño que hablara de tener hijos.

¾ Jack, ¿los niños son importantes para ti? ¾ Preguntó un momento después.

¾ Bueno, sí, supongo que sí. Asumí que tendríamos algunos. ¿No son importantes para ti? ¾ preguntó con cierta consternación volviéndose a mirarla.

¾ Oh sí ¾ concordó Jamie con una sonrisa genuina iluminándole el rostro.

Se acercó a él y colocó sus brazos alrededor de su cuello diciendo: ¾ Me encantaría tener una cantidad de pequeños, rubios duplicados de ti.

Él se inclinó hacia ella de buena gana, y comenzó a depositar varios besos tiernos sobre sus labios. La suavidad de sus besos contrastaba con la sensación ligeramente áspera que producía su barba naciente. Ella lo abrazó fuerte y sonrió cuando él devolvió el abrazo con entusiasmo e incrementó la intensidad de sus besos. "Ah no, Jack" pensó ella molestándose un poco. "No voy a cambiar de idea por más húmeda que intentes ponerme." Comenzaba a separarse cuando se abrió la puerta de la sala y Mia y Ryan entraron. Jamie saltó sorprendida y casi golpea la barbilla de Jack con su cabeza.

¾ Córtenla tortolitos, llegó tu invitada ¾ comentó Mia enunciando lo obvio.

Jamie miró de boca abierta a Ryan, totalmente desconcertada. La cabellera negra y ligeramente despeinada caía suelta sobre sus hombros. Vestía una chaqueta de cuero negro cubriendo una camiseta negra ajustada y jeans negros sobre lustrosas botas de piel negra y sin tacones. Llevaba un brillante casco negro de motocicleta en su mano derecha. "¡Oh, Dios mio. Parece la portada de la revista les del mes!"

¾ Hola Jamie ¾ vocalizó la visión vestida de negro.

¾ Hola ¾ dijo eventualmente Jamie, con cierta emoción mal disimulada.

Jack aclaró su garganta y se separó del abrazo débil de Jamie.

¾ Hola, soy Jack Townsend ¾ dijo extendiendo su mano cuando quedó claro que Jamie no iba a presentarlo.

Jamie recuperó su compostura y maneras, y eventualmente hizo las debidas presentaciones. Cassie bajó momentos después, pasando a formar parte de la escena. Jamie notó que sus dos compañeras de casa miraban críticamente a Ryan, intercambiando miradas y alzando las cejas entre ellas. "¡Mierda! Mia debe haberle contado a Cassie sobre mi clase. La están juzgando por las apariencias. Aunque no es muy difícil adivinar que es les" pensó levemente molesta.

¾ Entonces, ¿sobre qué trata el proyecto en el que están trabajando? ¾ preguntó Jack a Ryan de manera inocente.

Ryan echó una rápida mirada a Jamie y le permitió responder.

¾ Es nada más que un pequeño proyecto para nuestra clase de psicología. Luego te contaré, mi amor. Nosotras tenemos que comer rápido y ustedes dos tienen que ir saliendo ¾ dijo a Cassie y Jack.

¾ Estoy segura que tienes mucho trabajo para hacer esta noche ¾ dijo a Jack.

¾ De acuerdo, sé cuándo irme ¾ dijo él con una pequeña sonrisa. Jamie le dio otro abrazo y un beso, y él y Cassie se fueron. Mia, sin embargo, aparentemente encontró la situación demasiado interesante y no hizo ademán de partir.

¾ ¿Qué hay para cenar? ¾ preguntó mientras miraba a hurtadillas las cacerolas sobre la estufa.

Jamie se le acercó por detrás y la quitó del lugar donde estaba.

¾ Ryan y yo tenemos pasta. Tú tienes lo que sea que cocines luego de que nos vayamos ¾ aseveró con autoridad.

¾ Está bien, está bien ¾ Mia se retiró riendo.

¾ ¿Puedo al menos tomar una soda? ¿Y un trozo de ese pan? ¾ preguntó esperanzada.

¾ Sí, Mia, puedes tomar un trozo de pan ¾ respondió Jamie generosamente¾ luego desaparece.

¾ Capitaneas este barco con mucha autoridad, Jamie ¾ dijo Ryan después de que Mia saliera corriendo con el pan hurtado.

¾ Esos tres se habrían comido todo ¾ contestó conocedora sacudiendo su rubia cabeza.

¾ Bueno, no los culpo. Huele estupendo ¾ dijo Ryan¾ . Y yo realmente estoy muerta de hambre. Hoy no tuve un almuerzo adecuado.

¾ Olvidé preguntarse si había cosas que no comías. Pensé que casi todo el mundo come pasta.

¾ No como nada que todavía respire ¾ declaró Ryan¾ . Fuera de eso, como cualquier cosa.

Ryan demostró ser fiel a su palabra. Jamie había preparado dos libras (900g) de pasta fresca con la idea de que quedara para el almuerzo del día siguiente. Pero Ryan se comportó como si dos enormes porciones de pasta fueran apenas el mínimo requerido para mantenerla funcionando. Jamie caviló que nunca había visto a una mujer comer tanto, pero interrumpió sus pensamientos al ver a Ryan echar miradas furtivas a la ensaladera, Jamie empujó el bol hacia ella y Ryan inclinó su oscura cabeza sobre él, comiendo todo lo que quedaba y terminando la barra de pan junto con la ensalada.

¾ ¿Te queda lugar para helado? ¾ preguntó Jamie cautelosamente, sabiendo que su huésped tenía que estar llena al punto de estallar.

¾ ¿De qué sabor? ¾ preguntó Ryan pensativamente.

¾ Chocolate ¾ llegó la respuesta.

¾ Siempre tengo lugar para chocolate ¾ dijo Ryan sin dudar.

¾ ¿Qué sabor habrías rechazado? ¾ interrogó Jamie bromeando.

¾ No se me ocurre ninguno, pero nunca puedes estar segura ¾ respondió Ryan prudentemente.

Jamie solo había comprado una tarro (medio litro) de helado recién hecho y cuando Ryan terminó su segunda porción, lamentó no haber comprado dos.

¾ Mmm… ¿ha sido suficiente? ¾ preguntó vacilante mientras Ryan se reclinaba hacia atrás en la silla con una sonrisa satisfecha en su adorable rostro.

¾ ¿Por qué, hay más? ¾ preguntó, esperanzada, mientras recorría la cocina con su mirada.

¾ ¿Me estás tomando el pelo de nuevo, Ryan? ¾ preguntó Jamie con una sonrisa tolerante.

¾ Solo un poquito ¾ contestó su nueva amiga¾ . Creo que para variar, esta deliciosa cena me ha llenado de verdad ¾ admitió¾ . Reconozco que no es una tarea fácil.

¾ Tienes un apetito saludable ¾ observó Jamie con tacto. ¡Saludable para decir lo mínimo!

¾ Hey, estoy creciendo ¾ contestó alegremente.

¾ No crezcas mucho o necesitaré una escalera para hablarte ¾ dijo Jamie con una sonrisa.

¾ Esa no es la dirección en la que crecería si todas mis cenas fueran así de deliciosas ¾ contestó Ryan con una de sus deslumbrantes sonrisas mientras Jamie se sonrojaba por el cumplido.

Luego de limpiar rápidamente la cocina se dirigieron a la puerta delantera.

¾ ¿Quieres que yo maneje? ¾ preguntó Ryan con un centelleo en sus ojos.

¾ Seguro ¾ contestó Jamie dándole las llaves del Porsche.

¾ No, quiero decir si te gustaría ir en mi moto. Es el vehículo perfecto para una visita a una librería para lesbianas ¾ declaró con aire de suficiencia.